El ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Francisco Pérez Mackenna, calificó la reunión como "muy buena" y destacó que el diálogo no solo se centró en la solidaridad política, sino en la cooperación estratégica. Ambos mandatarios abordaron el intercambio en sectores críticos como la tecnología, la minería y la agricultura, áreas donde tanto Chile como Ucrania poseen industrias dinámicas que pueden fortalecerse mutuamente tras el cese de las hostilidades.

Desde la llegada de Kast a la presidencia, Santiago ha adoptado una postura de principios firmes en los foros multilaterales, alejándose de la ambigüedad de gestiones anteriores. El gobierno chileno ha sido enfático en que cualquier solución al conflicto debe pasar por el respeto absoluto a las fronteras internacionales, enviando un mensaje claro contra el expansionismo autoritario que representa el régimen de Vladímir Putin.
“Venimos saliendo de una muy buena reunión con el Presidente Zelenski, donde le manifestamos nuestro apoyo político a sus problemas y nuestra voluntad de cooperar en los foros multilaterales”, señaló el Canciller Pérez Mackenna en un punto de prensa tras la cita.
La invitación de Zelenski para que Kast visite Ucrania busca que el mandatario chileno conozca de primera mano los esfuerzos de resistencia y reconstrucción. Aunque el Ejecutivo reconoció que las agendas son complejas, se dejó abierta la posibilidad de concretar el viaje en el futuro para sellar acuerdos en materia minera y tecnológica, sectores donde Chile, como potencia minera, tiene mucho que aportar a la recuperación ucraniana.
“Hablamos de cooperación en áreas críticas... Le manifestamos nuestro deseo de paz y que, cuando terminen las hostilidades, las fronteras vuelvan a lo que eran antes. El Presidente Zelenski agradeció nuestro apoyo”, detalló el jefe de la diplomacia chilena.
Por otro lado, el Gobierno aprovechó para marcar distancia de la postulación de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU. El canciller Pérez Mackenna fue tajante al señalar que la candidatura tiene "probabilidades de éxito muy bajas" debido a la falta de apoyos internacionales clave y la fragmentación regional, sugiriendo que el país prefiere enfocarse en alianzas estratégicas reales antes que en proyectos diplomáticos fallidos del pasado.