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El régimen comunista de China desata una cacería fiscal global cobrando impuestos atrasados en el exterior

Beijing ordena auditorías sobre activos fuera de sus fronteras acumulados desde el año 2000. La medida busca paliar el severo deterioro de las arcas públicas estatales y frenar la fuga constante de capitales

El régimen comunista de China desata una cacería fiscal global cobrando impuestos atrasados en el exterior
La sede del Banco Popular de China, el banco central, en Beijing. REUTERS/Jason Lee

El régimen comunista de China activó una agresiva cacería fiscal global para reclamar tributos atrasados sobre fortunas en el exterior. La ofensiva de Beijing exige el pago por rendimientos de hasta 25 años atrás acumulados por sus ciudadanos. La maniobra responde al grave deterioro de los ingresos estatales y al colapso del sector inmobiliario.

Bancos e instituciones financieras fueron instruidos para auditar las inversiones offshore de los contribuyentes con mayor patrimonio. Las revisiones abarcan cuentas bancarias, acciones, metales preciosos y criptomonedas mantenidos fuera del territorio continental. Diversos clientes sufrieron el congelamiento inmediato de sus activos hasta saldar las multas exigidas.

Paralelamente, las autoridades cerraron las grietas normativas que beneficiaban a los fideicomisos constituidos en el extranjero. El Ministerio de Finanzas impuso una retención tributaria del 20% sobre los rendimientos generados por estos vehículos financieros. Esta medida golpeó con dureza a los principales grupos bancarios del continente asiático.

La sede del Banco Popular de China, el banco central, en Beijing. REUTERS/ARCHIVO

Analistas económicos señalan que la campaña posee un claro fin recaudatorio tras la parálisis del crecimiento pospandemia. Las arcas gubernamentales vieron caer sus ingresos de forma drástica por la parálisis en la venta de tierras fiscales. El régimen utiliza herramientas de inteligencia artificial para rastrear los patrimonios en el exterior.

La presión sobre los patrimonios provocó una creciente alerta entre los inversores y empresarios adinerados. Diversos consultores confirmaron que familias de alto nivel adquisitivo aceleran planes para abandonar de forma definitiva el país. El cerco gubernamental alcanza incluso a quienes residen en el extranjero sin renuncia formal de ciudadanía.

Asimismo, los reguladores reforzaron el control divisorio sobre el mercado cambiario y los flujos transfronterizos. El endurecimiento impositivo consiguió elevar de forma artificial la recaudación por renta personal en el último período. No obstante, la falta de seguridad jurídica ahuyenta el capital productivo del país.

Expertos prevén que las auditorías avanzarán progresivamente sobre inmuebles y participaciones bursátiles en Norteamérica y Europa. La estrategia del Partido Comunista busca someter el capital privado al control directo del Estado. El pánico financiero incrementa la desconfianza sobre la estabilidad de la segunda economía mundial.


(Con información de Financial Times y Reuters)

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