Washington D. C. revivió este sábado 23 de mayo momentos de máxima tensión y alerta de seguridad nacional. Un hombre armado con una pistola empezó a disparar a escasos metros de los accesos principales de la Casa Blanca, provocando una respuesta inmediata y letal por parte de las fuerzas del Servicio Secreto de los Estados Unidos (USSS). El agresor fue neutralizado en el acto tras un intercambio de disparos con las autoridades, en un incidente que obligó al cierre preventivo y confinamiento de la sede del Ejecutivo norteamericano durante aproximadamente media hora.

El tiroteo se registró alrededor de las 6:10 de la tarde (hora local), sembrando el pánico entre los transeúntes y corresponsales de prensa que se encontraban en los alrededores de los jardines presidenciales. Fuentes oficiales confirmaron que el mandatario Donald Trump permanecía dentro del Despacho Oval al momento de las detonaciones, habiendo concluido poco antes una conferencia telefónica internacional clave para sellar un acuerdo de paz en Oriente Medio. El jefe de Estado resultó completamente ileso gracias a la rápida activación de los anillos de protección perimetral.
🇺🇸‼️ | El Presidente Donald Trump afirmó que el atacante abatido cerca de la Casa Blanca tenía “antecedentes violentos” y estaba “obsesionado”. La declaración se produjo tras la rápida intervención del Servicio Secreto, que neutralizó la amenaza en las inmediaciones de la… pic.twitter.com/irwZhoi10Z
— UHN Plus (@UHN_Plus) May 24, 2026
El perfil del atacante y el asalto al puesto de control
El sospechoso fallecido fue identificado formalmente por las autoridades de seguridad como Nasire Best, un joven de 21 años residente del estado de Maryland. De acuerdo con los reportes proporcionados por el New York Post y Fox News, Best caminaba de forma errática antes de aproximarse al puesto de control ubicado en la intersección de la calle 17 y la estratégica avenida Pennsylvania NW. Al llegar al puesto, sacó de manera imprevista un arma de su bolso y abrió fuego directo contra los uniformados apostados en el lugar.

Best llegó a disparar en unas tres ocasiones en dirección al Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower y la estructura de la residencia presidencial antes de ser abatido por una ráfaga de fusilería disparada por los tiradores de la división uniformada del Servicio Secreto. Un alto funcionario de la administración detalló que el pistolero, que según testimonios de la investigación afirmaba bajo delirios místicos ser Jesucristo, nunca logró vulnerar las vallas de seguridad ni adentrarse en los terrenos generales de la Casa Blanca.
Un historial de amenazas y órdenes judiciales violadas
Las pesquisas iniciales revelaron de inmediato que Nasire Best poseía un extenso historial de problemas de salud mental y era un viejo conocido de las agencias de la ley en el Distrito de Columbia debido a su fijación con la Casa Blanca. Los registros de antecedentes muestran que el Servicio Secreto lo había arrestado el 26 de junio de 2025 tras increpar a los agentes con amenazas graves, y apenas dos semanas después, el 10 de julio, fue detenido nuevamente al intentar burlar un control perimetral sin autorización mientras exigía a gritos ser encarcelado.
A raíz de dichos altercados de seguridad, la justicia estadounidense había dictado una orden de alejamiento previa al juicio que le prohibía estrictamente acercarse a los perímetros gubernamentales. Sin embargo, en agosto de 2025, se emitió una orden de arresto en su contra tras declararse en rebeldía por no comparecer a las audiencias médicas y judiciales obligatorias. Las mafias o grupos organizados han quedado descartados inicialmente por el FBI como promotores del ataque, confirmando la tesis de un sujeto solitario desequilibrado.
Despliegue de emergencia en el ala oeste y víctimas colaterales
El estallido del tiroteo forzó un despliegue masivo en el centro de la capital estadounidense. Mientras se escuchaban ráfagas de hasta 30 detonaciones cruzadas, agentes con armas largas ordenaron a los reporteros apostados en el Jardín Norte que se agacharan y buscaran cobertura, para posteriormente evacuarlos de urgencia hacia la seguridad de la Sala de Prensa James S. Brady en el Ala Oeste. Todos los agentes del Servicio Secreto resultaron físicamente ilesos, aunque un oficial uniformado requirió traslado hospitalario preventivo.
La peor parte del fuego cruzado la sufrió un transeúnte civil adulto que caminaba por las inmediaciones de la plaza en el momento del asalto, quien fue alcanzado por los impactos de bala. El ciudadano fue socorrido de urgencia por paramédicos y trasladado a un hospital local en estado grave, según indicaron fuentes sanitarias del condado. La Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) y el Departamento de Policía Metropolitana se sumaron a la escena para asegurar la evidencia balística.

Reacción institucional y exigencia de mayor blindaje
A primeras horas del domingo, el presidente Donald Trump se pronunció a través de su plataforma Truth Social para elogiar la valentía y el profesionalismo de las fuerzas de seguridad ante lo que catalogó como la amenaza de un criminal desquiciado obsesionado con el patrimonio de la nación. Al mismo tiempo, el director del FBI, Kash Patel, confirmó en la red social X que sus agentes especiales asumieron las labores de apoyo técnico para esclarecer los motivos detrás del asalto.
El mandatario republicano no dejó pasar la oportunidad para señalar que este grave suceso, ocurrido exactamente un mes después del atentado registrado en los exteriores de la Cena de Corresponsales (donde el tirador Cole Allen hirió a un agente del Servicio Secreto), justifica la urgencia de blindar los edificios de gobierno. Trump defendió su proyecto para edificar un nuevo salón de eventos de máxima resistencia que sustituya al Ala Este, afirmando que la seguridad nacional exige dotar a los futuros dignatarios del espacio fortificado más seguro jamás construido en la historia de la capital del país.
(Con información de Fox News y New York Post)