En un pronunciamiento tras la tragedia ferroviaria en Urda (Toledo), el presidente de Vox, Santiago Abascal, responsabilizó directamente a las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez por la degradación de las infraestructuras nacionales, señalando que el "fanatismo verde" y la imposición ideológica han dinamitado la estabilidad de la red eléctrica y la seguridad de los españoles.
Abascal denunció la irresponsabilidad del Ejecutivo al desmantelar y renunciar a fuentes de energía consolidadas y continuas, como la energía nuclear, para subordinar el suministro nacional a fuentes renovables e intermitentes que "dependen del parte meteorológico". A juicio del líder conservador, esta vulnerabilidad inducida compromete de forma crítica los sistemas de transporte de alta velocidad:
"Es probable que a la incompetencia, la corrupción, el enchufismo y la falta de inversión en mantenimiento y mejora de infraestructuras, se sume el fanatismo verde. Es un cóctel criminal de disparates y traiciones", sentenció.
Las denuncias de Abascal cobran un respaldo técnico decisivo tras conocerse las declaraciones de José Luis García Guglieri, ingeniero industrial que programó el módulo de seguridad LZB de la línea Madrid-Sevilla, quien confirmó que la inestabilidad de la red eléctrica en España es la causa detrás de las 170 caídas del sistema de seguridad registradas solo en 2026, incluida la ocurrida el día del siniestro. El técnico detalló que mover seis trenes a más de 200 km/h exige un suministro potente y constante, advirtiendo que la falta de energía nuclear y la caída de la generación eólica el 28 de octubre provocaron fluctuaciones letales en el control del tráfico ferroviario.
Denuncia de la politización y el abandono de las infraestructuras
El presidente de Vox enfatizó que la tragedia de Urda no representa un fallo aislado o fortuito, sino la consecuencia inevitable de la colocación de cargos políticos en Adif y Renfe sin la experiencia técnica necesaria para gestionar redes complejas. Abascal afirmó que, mientras los españoles sufren el desamparo institucional y el deterioro continuado de los servicios públicos, el Gobierno intente derivar culpas hacia los trabajadores y los maquinistas para tapar su propia negligencia en el mantenimiento de la red.
Desde la formación parlamentaria exigieron el fin de las políticas energéticas doctrinarias que subordinan la seguridad del Estado a agendas globales desalineadas con la realidad operacional del país, reclamando la restitución de la soberanía energética para garantizar el funcionamiento ininterrumpido de las redes estratégicas.
(Con información de Santiago Abascal vía X y el Diario de Cadiz)