El Departamento de Justicia de los Estados Unidos hizo pública una acusación formal contra dos ciudadanos de origen chino señalados como piezas clave en el blanqueo de capitales de las mayores organizaciones criminales del continente. Un gran jurado federal del Distrito Este de Virginia imputó formalmente a Ruhuan Zhen y Hongce Wu por conspiración para cometer lavado de dinero a escala internacional.
Según el expediente judicial, los acusados operaban una sofisticada red clandestina que procesaba millones de dólares en ganancias provenientes del narcotráfico en beneficio directo del Cártel de Sinaloa y del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG). Los documentos de la Fiscalía de Alexandria detallan que la red criminal extendió sus operaciones ilícitas desde noviembre de 2016 hasta abril de 2025, conectando nodos financieros y operativos en Estados Unidos, México, China y varios países de Latinoamérica.
Para mover los flujos de dinero sucio (generados principalmente por la importación masiva y venta callejera de estupefacientes letales como el fentanilo y la cocaína), los implicados recurrían a una intrincada estructura de ingeniería financiera. El entramado combinaba el uso de aplicaciones de comunicación encriptada de nivel militar, cuentas bancarias abiertas en paraísos fiscales, transacciones comerciales ficticias y "transferencias espejo", un método que elude los controles y la fiscalización del sistema bancario tradicional mediante compensaciones físicas de efectivo.

La investigación penal que acorraló a los lavadores asiáticos fue liderada por la Unidad de Investigaciones Bilaterales de la DEA, contando con el despliegue estratégico y el cruce de inteligencia de las oficinas de la agencia antidrogas en Chicago, Nueva York, Atlanta, Miami, y sedes internacionales clave en Bogotá y Dubái. Aunque la acusación formal fue aprobada en secreto por el gran jurado el pasado 24 de abril de 2025, el Departamento de Justicia optó por desclasificar los cargos esta semana con el objetivo de alertar a las instituciones financieras globales.
De ser capturados y declarados culpables en el juicio, Zhen y Wu, quienes actualmente permanecen prófugos de la justicia, se enfrentan a una pena máxima de hasta 20 años de prisión federal en una colonia penitenciaria de máxima seguridad.
El enjuiciamiento de estos dos intermediarios financieros está bajo la dirección de la Sección de Lavado de Dinero, Narcóticos y Decomisos (MNF) de la División Penal, un cuerpo de élite judicial cuya misión primordial bajo el actual mandato republicano es estrangular de forma total el lucro del crimen organizado y confiscar los activos de los barones de la droga. La ofensiva legal contra esta red de lavado de origen chino ha sido incorporada formalmente a la "Operación Recuperar Estados Unidos" (Operation Reclaim America).
(Con información del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la DEA)