Dos aviones de carga procedentes de Miami aterrizaron esta semana en el Aeropuerto Internacional de Santiago de Cuba. Los vuelos, concretados el martes 19 y el jueves 21 de mayo, transportaron un lote de 1.900 kits de alimentos básicos y productos de aseo personal donados por el Gobierno de los Estados Unidos.
🇺🇸🇨🇺‼️ | Sigue llegando la ayuda humanitaria enviada por la Administración Trump al pueblo cubano. Entre el 19 y el 21 de mayo arribaron a Santiago de Cuba dos vuelos desde Miami con 1.900 kits de alimentos e higiene. El gobierno estadounidense anunció que está dispuesto a enviar… pic.twitter.com/n8ZGW0bW68
— UHN Plus (@UHN_Plus) May 23, 2026
Con este operativo logístico, la Casa Blanca completa el tramo de ejecución de su primer fondo de asistencia de 3 millones de dólares, aprobado tras la devastación ocasionada por el huracán Melissa en la zona oriental de la isla.
La distribución de los recursos en las comunidades afectadas ya ha comenzado y corre a cargo de una red independiente de voluntarios parroquiales, sacerdotes, equipos diocesanos y religiosas vinculadas a Cáritas Cuba. El huracán Melissa golpeó el oriente cubano como un ciclón de categoría 3, destruyendo viviendas, hospitales e infraestructuras críticas, y forzando la evacuación de más de 735.000 personas.
Al 9 de mayo, la organización católica reportó haber entregado con éxito el 82% de la ayuda en provincias como Holguín, Las Tunas, Bayamo, Guantánamo y Santiago de Cuba, proyectando agotar el 18% restante a finales de mes para beneficiar a un total acumulado de 8.800 familias.
La estrategia de la Administración estadounidense, impulsada y respaldada en el plano diplomático por el secretario de Estado, Marco Rubio, establece como requisito innegociable que la ayuda humanitaria se canalice al margen del control del Partido Comunista de Cuba. Esta política busca evitar que el régimen monopolice, almacene o utilice los recursos con fines de control social o propaganda ideológica.
Ante la efectividad del canal eclesiástico, Washington ya ha ampliado su compromiso financiero con un segundo fondo de 6 millones de dólares y mantiene sobre la mesa una oferta extraordinaria de hasta 100 millones de dólares adicionales en insumos médicos, combustibles y víveres de primera necesidad.
La respuesta desde La Habana ante la ayuda norteamericana ha estado marcada por la contradicción y el intento de minimizar los hechos. Mientras el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, tildó despectivamente los envíos como “bolsitas individuales de alimentos y aseo”, el dictador Miguel Díaz-Canel se vio obligado a rectificar las tensiones iniciales de su gabinete, afirmando que la nueva ayuda millonaria “no encontrará obstáculos ni ingratitud" por parte de su régimen.
En paralelo, los canales diplomáticos de los Estados Unidos continúan presionando de forma decidida para garantizar la subsistencia de la población civil cubana.
(Con información de CiberCuba y Diario de Cuba)