La Administración de Donald Trump contempla seriamente la ejecución de opciones militares contra el régimen dictatorial de Cuba tras concluir que el embargo y el endurecimiento de las penalizaciones financieras han sido insuficientes para deponer a la dictadura castrista, según reveló un informe de Politico.
Fuentes de la Casa Blanca confirmaron que el clima político en Washington se ha transformado drásticamente debido a la persistencia del Gobierno cubano en rechazar reformas de libre mercado, a pesar de sufrir apagones masivos, protestas populares y un recrudecimiento del bloqueo petrolero. Ante este escenario, el Comando Sur de EE. UU. comenzó simulacros de planificación para contingencias que abarcan desde ataques aéreos quirúrgicos y limitados hasta operativos bélicos de mayor envergadura contra el aparato de las fuerzas armadas castristas.
🇺🇸🇨🇺‼️| De acuerdo a un informe de POLÍTICO, Donald Trump está perdiendo la paciencia con Cuba y la opción de un ataque terrestre sería inminente. “Hay frustración por el poco efecto que hizo la presión y la intervención militar esta en la mesa como nunca antes”, detalló el… pic.twitter.com/Bp9HranxSk
— UHN Plus (@UHN_Plus) May 19, 2026
El secretario de Estado, Marco Rubio, oficializó la aplicación de sanciones contra 11 miembros de la élite del Partido Comunista de Cuba (PCC) y tres ministerios de la estructura estatal para castigar a los responsables de la represión interna. Bajo el amparo de la Orden Ejecutiva 14404 dictada el pasado 1 de mayo por el presidente de los Estados Unidos, las medidas congelan los activos y bloquean el financiamiento internacional de jerarcas como el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo, y el secretario de Organización del PCC, Roberto Morales Ojeda.
La ofensiva jurídica de Washington contra el bloque socialista caribeño contempla además la posibilidad de procesar formalmente al dictador Raúl Castro por el derribo de las avionetas de la organización civil Hermanos al Rescate, un crimen internacional que aceleraría acciones de captura contra los mandos de las Fuerzas Armadas Restauradoras (FAR).
El Departamento de Estado incorporó a la Dirección General de Inteligencia (DGI), el aparato de espionaje conocido como G2, a su lista negra de entidades terroristas, endgame de los controles operativos existentes sobre la Policía Nacional Revisada y los cuerpos policiales del Ministerio del Interior. Rubio advirtió que la Casa Blanca prepara nuevas rondas de penalizaciones coercitivas para las próximas semanas.
El dictador Miguel Díaz-Canel calificó las disposiciones aduaneras de Washington como un acto de genocidio económico ilegal e inmoral a través de las plataformas propagandísticas oficiales del portal Cubadebate. El líder de la dictadura negó que los burócratas sancionados posean cuentas bancarias o bienes inmuebles bajo la jurisdicción federal norteamericana, acusando al gobierno republicano de promover una escalada de odio para forzar el colapso energético total de la infraestructura civil.
La tensión bilateral se agudizó tras la reciente visita secreta a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe, un movimiento que los analistas militares interpretan como la fase final de recopilación de inteligencia previa a una ofensiva táctica coordinada. El exespía de la Red Avispa, Ramón Labañino Salazar, afirmó en medios oficialistas que la inclusión del jefe de la Central Intelligence Agency constituyó un operativo encubierto para medir la resistencia del sistema totalitario e identificar fallas logísticas en el sector privado.
(Con información de Político)