El ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, ha confirmado que las reservas de diésel y fuel oil en la isla se han agotado por completo. La situación es calificada de “crítica” por el propio funcionariado de la dictadura, que ahora se ve obligado a gestionar un país sumido en la oscuridad casi total.
🇨🇺‼️| Cuba está al borde del colapso luego de confirmar oficialmente que se ha quedado sin combustible. “Nuestras reservas de diésel y combustible se han agotado por completo. En este momento, estamos tratando de mantener en pie la red nacional solo con petróleo crudo nacional,… pic.twitter.com/mSZlsHZG3L
— UHN Plus (@UHN_Plus) May 15, 2026
En La Habana y otras provincias, los apagones ya superan las 20 o 22 horas diarias, dejando a la población con apenas un par de horas de servicio eléctrico para realizar tareas básicas, mientras el parque tecnológico de las termoeléctricas se cae a pedazos por falta de mantenimiento.
"No tenemos absolutamente nada de fuel, no tenemos absolutamente nada de diésel", confesó el ministro De la O Levy en una entrevista retransmitida por la Presidencia de Cuba.
El régimen de Miguel Díaz-Canel ha intentado desviar la responsabilidad de este colapso hacia el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos, que a principios de año cortó el flujo de petróleo tras la caída del chavismo en Venezuela. Pero, desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio ha señalado que la crisis no es solo una cuestión de bloqueos, sino de la incapacidad financiera y la corrupción de una dictadura que ha malgastado los recursos durante décadas.

La situación se ha agravado tras agotarse un donativo puntual de 100.000 toneladas de crudo enviado por Rusia en abril, lo que demuestra la dependencia absoluta de la caridad externa para mantener encendida la luz.
Con temperaturas en ascenso y el verano a la vuelta de la esquina, el ministro de Energía advirtió que la red eléctrica es tan débil que ni siquiera los parques solares fotovoltaicos pueden inyectar energía de manera estable sin provocar fluctuaciones peligrosas. Actualmente, el poco combustible que queda se destina exclusivamente a hospitales y centros estratégicos de la élite, dejando al pueblo cubano cocinando con leña y carbón en pleno siglo XXI.
Ante la magnitud de la catástrofe humanitaria, la administración Trump ha ofrecido una ayuda adicional de 100 millones de dólares, aunque con la condición estricta de que se distribuya a través de la Iglesia católica y organizaciones independientes, evitando que los militares cubanos metan la mano en los recursos.
El canciller del régimen, Bruno Rodríguez, ha mostrado una inusual disposición a "escuchar" la oferta, presionado por el creciente malestar social que ha sacado a los cubanos a las calles a golpear cacerolas en señal de protesta por la falta de comida, medicinas y luz.
Fuentes: The Objective, El País, New York Times.