Estados Unidos completó la extracción de 13,5 kilos de uranio altamente enriquecido del reactor nuclear RV-1, ubicado en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). El Departamento de Estado calificó la operación como un «hito clave para la seguridad», destacando que se logró culminar dos años antes de lo previsto. El traslado se realizó bajo la supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y contó con la colaboración logística del Reino Unido para asegurar el material sensible.
El gobierno interino de Delcy Rodríguez explicó que la operación se volvió urgente tras el ataque militar estadounidense del 3 de enero, donde dos misiles impactaron a escasos 50 metros del reactor. Según el comunicado oficial del canciller Yván Gil, la proximidad del bombardeo incrementó el nivel de riesgo de las instalaciones, lo que obligó a coordinar la retirada inmediata del combustible nuclear gastado. El material había permanecido en condiciones de almacenamiento controlado desde que el reactor cesó sus actividades en 1991.

La logística incluyó el transporte terrestre del uranio desde el estado Miranda hasta el puerto de Puerto Cabello, en Carabobo, escoltado por equipos técnicos y de seguridad. Desde allí, el cargamento fue embarcado en un buque británico con destino a las instalaciones de Savannah River, en Carolina del Sur. La Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA) de EE. UU. informó que el material será procesado para obtener uranio de bajo enriquecimiento destinado a la investigación y nuevas tecnologías energéticas.
El administrador de la NNSA, Brandon Williams, atribuyó la rapidez del proceso al «liderazgo decisivo» de Donald Trump y a la nueva etapa de relaciones diplomáticas tras la captura de Nicolás Maduro. Tras la visita del secretario de Energía estadounidense a Venezuela en febrero, los equipos técnicos lograron completar en seis semanas una tarea que habitualmente toma años.
Paralelamente, el restablecimiento de los lazos entre Washington y Caracas ha impulsado un crecimiento del 22,7% en el comercio bilateral durante el primer trimestre de 2026. La apertura del sector petrolero al capital extranjero y la flexibilización de sanciones por parte de la Casa Blanca han permitido que el intercambio alcance los 3.290 millones de dólares.
(Con información de EFE e Infobae)