El Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) neutralizó este sábado un buque de carga comercial que intentaba romper el bloqueo naval impuesto por Washington contra la República Islámica de Irán. El incidente, ocurrido en aguas internacionales del golfo de Omán, culminó cuando una aeronave militar estadounidense abrió fuego directo contra la estructura de la embarcación tras agotar de forma exhaustiva todos los canales de comunicación y advertencia previstos por los protocolos internacionales.
El buque intermedio fue formalmente identificado por el CENTCOM como el M/V Lian Star, un navío carguero que transitaba bajo la bandera de Gambia. Según explicaron los portavoces de la comandancia norteamericana, el buque utilizaba el registro marítimo abierto del país africano (una bandera de conveniencia poco habitual frente a las de Liberia o Panamá) para realizar la travesía. Los radares y sistemas de vigilancia estadounidenses detectaron que la nave mantenía un rumbo fijo e inequívoco "hacia un puerto iraní", activando de inmediato el despliegue de las fuerzas encargadas de hacer cumplir el estricto cerco marítimo.
Antes de proceder con el uso de la fuerza armada, las tripulaciones y bases de control estadounidenses emitieron "más de 20 advertencias" explícitas a través de la frecuencia radial de emergencia de la marina. En dichos mensajes, se le notificó reiteradamente al capitán y a los oficiales del Lian Star que su navegación constituía una abierta infracción al bloqueo económico y militar decretado por los Estados Unidos. Ante la persistencia y la negativa del carguero a modificar su ruta o detener sus máquinas, el CENTCOM ordenó la intervención de una aeronave de ataque, la cual disparó un proyectil de alta precisión modelo Hellfire directamente contra la sala de máquinas del barco.

El impacto del misil inutilizó de manera inmediata los sistemas de propulsión de la nave y canceló de forma definitiva su capacidad de maniobra en el mar, logrando detener por completo su avance. La neutralización del Lian Star se integra dentro de un riguroso balance de operaciones ejecutadas por el Pentágono para estrangular el abastecimiento, contrabando y comercio marítimo que sostiene al régimen de Teherán.
Con esta última intervención, las fuerzas militares estadounidenses ya han inutilizado de forma permanente a cinco buques comerciales que desafiaron el cerco, al tiempo que han interceptado y desviado a otras 116 embarcaciones sospechosas. Esta férrea vigilancia se ha mantenido activa incluso bajo el actual periodo de alto el fuego, con el fin de evitar que Irán utilice los canales mercantes para rearmarse.
Actualmente, las administraciones de Washington y Teherán se encuentran inmersas en un proceso de negociación diplomática para poner fin a una guerra que se extiende por más de tres meses. Sin embargo, la reapertura y el control del estrecho de Ormuz se mantienen como el principal punto de fricción. El presidente Trump ha sido enfático al declarar públicamente que su Gobierno no contemplará bajo ninguna circunstancia un acuerdo de paz que conceda a Irán el dominio absoluto de esta vía de comunicación internacional, exigiendo como condición obligatoria que el régimen retire las minas navales de las aguas y se abstenga de cobrar peajes.
(Con información de AFP, Infobae y El Periódico)