El gobierno de Pakistán ha iniciado negociaciones confidenciales con Kuwait para concretar un amplio y estratégico pacto de defensa mutua, según informaron a Reuters fuentes con conocimiento directo de los contactos bilaterales. A cambio de ofrecer un sólido paraguas militar y desplegar personal de seguridad en el Golfo, Islamabad busca sellar acuerdos clave de inversión y de cooperación energética con el fin de robustecer sus reservas nacionales de combustible.
Las conversaciones ocurren en un momento de máxima tensión regional, tras los recientes y destructivos bombardeos y las represalias directas del régimen de Teherán contra infraestructura crítica kuwaití. De acuerdo con los reportes, el acercamiento responde a la urgente necesidad de Kuwait de disuadir las agresiones del régimen islámico de Irán, el cual ha atacado el territorio kuwaití en el transcurso del año, dañando severamente plantas de desalinización de agua y energía que resultan vitales para la población del emirato.
Ante el recrudecimiento del asedio, el gobierno kuwaití aspira a lograr un compromiso de defensa por parte de Islamabad que emule el histórico pacto de asistencia mutua que Pakistán firmó con Arabia Saudita el año pasado. La "lista de deseos" de Kuwait contempla el despliegue de miles de soldados paquistaníes, aviones de combate, drones de última generación y avanzados sistemas de defensa aérea.

Aunque Pakistán cuenta con una de las fuerzas militares más robustas de la región y produce sus propios aviones de combate, el mando militar en Islamabad se muestra sumamente cauteloso antes de comprometer tropas de combate en el terreno. La mayor preocupación de los estrategas de defensa paquistaníes es el riesgo de sobrecomprometerse en múltiples frentes y quedar atrapados en la guerra abierta que sostienen Estados Unidos e Israel contra Irán. No obstante, para Kuwait y otras monarquías del Golfo Pérsico, el poderío militar de Pakistán se perfila como una alternativa de seguridad confiable.
Para la administración del primer ministro paquistaní, la viabilidad de este esfuerzo militar está directamente condicionada a los beneficios económicos y energéticos que pueda reportar al país. Bajo la premisa informal de "barriles por botas", el Ministerio de Energía de Pakistán ha planteado la creación de un sistema de almacenamiento de combustible en condiciones preferenciales y el fortalecimiento de los contratos de suministro de diésel con Kuwait. Estas concesiones energéticas resultan sumamente atractivas para Pakistán, que necesita con urgencia estabilizar su economía y garantizar su seguridad de abastecimiento interno.
A pesar del mutuo beneficio del acuerdo, los analistas internacionales advierten que la concreción del pacto de defensa podría ralentizarse o complicarse debido a la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz. Un pacto formal de Islamabad con Kuwait limitaría enormemente la capacidad de Pakistán para actuar como mediador neutral en la crisis del Golfo Pérsico. Por esta razón, se estima que las negociaciones definitivas solo tomarán un ritmo acelerado una vez que disminuya la intensidad de los choques armados entre las fuerzas estadounidenses e iraníes.
(Con información de Reuters)