En un paso decisivo para afianzar el liderazgo estratégico de los Estados Unidos y promover la estabilidad institucional en el hemisferio, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostiene este lunes 2 de noviembre un encuentro en Washington con el nuevo canciller de Venezuela, Oliver Blanco.
La reunión bilateral (programada a las 10:00 a. m. hora local en la sede del Departamento de Estado) representa la primera cita presencial entre los máximos jefes de la diplomacia de ambas naciones desde el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, tras la captura de Nicolás Maduro en Caracas a principios de este año. El encuentro ocurre apenas días después de que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, designara a Blanco al frente de la Cancillería en sustitución de Félix Plasencia.
La agenda diplomática entre Washington y Caracas se desarrolla en el marco del compromiso manifestado por el nuevo canciller para avanzar en un diálogo productivo, basado en el pragmatismo, la atracción de inversiones y la cooperación bilateral de seguridad. Blanco ratificó previamente ante el encargado de negocios estadounidense en Caracas, John Barrett, la plena disposición de su despacho para afianzar alianzas con la administración norteamericana que impulsen la transformación económica de la región.
Hoja de ruta para la estabilidad y el orden institucional
El histórico diálogo entre Marco Rubio y Oliver Blanco se celebra en un contexto político decisivo. La administración del presidente Donald Trump respalda una hoja de ruta de institucionalización y retorno al orden democrático, diseñada para renovar organismos del Estado como el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral.
Este proceso tiene por objetivo garantizar una transición ordenada que conduzca a la declaración de vacancia de la Presidencia en 2027 y la posterior convocatoria a elecciones generales en un plazo de seis meses. El marco de negociación cuenta además con la participación de la oposición parlamentaria encabezada por Dinorah Figuera y coincide con la presencia en el país de la líder opositora María Corina Machado.
El alineamiento de la diplomacia estadounidense busca erradicar los focos de inestabilidad ideológica en América Latina mediante acuerdos bilaterales basados en la ley, el orden y la apertura comercial. El respaldo de Washington a la reconstrucción institucional venezolana asegura un entorno propicio para el desarrollo energético y la seguridad hemisférica.
(Con información de EFE)