Cuatro meses después del devastador doble terremoto que sacudió la costa central de Venezuela el pasado 24 de junio, el estado La Guaira inició este fin de semana la reapertura progresiva de sus playas y balnearios. La medida, autorizada por las autoridades locales y la Cámara Turística Playera de la entidad, busca dinamizar el golpeado comercio regional y devolver el sustento a miles de familias que dependen exclusivamente de la actividad turística.
Según las disposiciones vigentes, los espacios playeros operarán bajo un esquema restringido únicamente los días sábados y domingos en un horario comprendido entre las 8:00 a. m. y las 5:00 p. m. En contraste, de lunes a viernes los accesos permanecerán cerrados al público general para permitir la continuidad de los trabajos de reacondicionamiento de las áreas afectadas, la remoción de escombros y las jornadas de formación para los prestadores de servicios turísticos.
La presidente del balneario Bahía Marina en Catia La Mar (uno de los sectores más golpeados por la tragedia telúrica), Eneida Agüero, reconoció a medios de comunicación que la afluencia de visitantes procedentes de la capital ha comenzado de forma lenta, condicionada por las dudas sobre el estado operacional de las vías de acceso. Pese al escepticismo inicial, la vocera gremial sostuvo que aproximadamente el 80 % de las playas costeras se encuentran aptas para prestar servicio, destacando la urgencia de reanimar la economía local a pesar del duelo generalizado que vive la región.
Devastación infraestructural y el desafío de la recuperación comercial
El restablecimiento parcial de la actividad playera se produce bajo regulaciones impuestas por la Cámara Turística, entre las que figura la prohibición total del uso de equipos de sonido de alta potencia y cornetas en las áreas de playa. Visitantes provenientes de Caracas han comenzado a trasladarse a la franja costera con el propósito explícito de respaldar a los pequeños comerciantes, gastronómicos y prestadores de servicios que sufrieron la paralización total de sus ingresos tras el desastre natural.
El doble sismo registrado en junio representó uno de los episodios de mayor impacto infraestructural en la historia reciente de la región litoral, registrando según balances oficiales un saldo trágico de al menos 6.509 personas fallecidas, cerca de 18.000 damnificados, 856 edificaciones dañadas y 190 estructuras colapsadas, dejando una profunda huella en la infraestructura habitacional y vial del estado.
La iniciativa de los comerciantes y trabajadores de La Guaira por reactivar el aparato productivo refleja la vocación de superación de las comunidades locales frente a la adversidad. El fomento de la actividad privada y la restauración paulatina del libre comercio constituyen los canales para devolver la estabilidad económica a las familias afectadas.
(Con información de EFE)