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Estados Unidos responsabiliza a la dictadura de Ortega y Murillo por la muerte del líder indígena Brooklyn Rivera

El deceso del histórico fundador de Yatama tras casi mil días de secuestro estatal eleva a siete la cifra de presos políticos fallecidos en custodia, desatando la condena unánime de la ONU ante la barbarie del sandinismo

Estados Unidos responsabiliza a la dictadura de Ortega y Murillo por la muerte del líder indígena Brooklyn Rivera
ARCHIVO - Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo el 29 de agosto de 2018, en Managua, Nicaragua (AP Foto/Alfredo Zuniga, archivo)

Estados Unidos responsabilizó formalmente este lunes 1 de junio de 2026 a la tiranía comunista de Daniel Ortega y Rosario Murillo por la trágica muerte del líder indígena miskito Brooklyn Rivera, ocurrida el pasado 30 de mayo en Managua tras soportar más de 970 días de detención arbitraria. El subsecretario de Estado norteamericano, Christopher Landau, denunció de manera categórica que el régimen de izquierda es el único culpable directo del fallecimiento del dirigente de 73 años, quien sucumbió tras sufrir tres años de tratos inhumanos, aislamiento forzado y desaparición forzada.

La esposa de Brooklyn Rivera sostiene su mano mientras el líder indígena miskito permanece hospitalizado en estado delicado en Nicaragua. AP

La administración estadounidense ya había exigido con firmeza su liberación inmediata días atrás, luego de que la propia dictadura difundiera imágenes del opositor postrado y en estado crítico, evidenciando el deterioro físico irreversible provocado por el cautiverio en las mazmorras sandinistas.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) se sumó de inmediato a la condena internacional a través de su secretario general, António Guterres, quien exigió una investigación rápida, imparcial y transparente para esclarecer las condiciones del deceso. Por su parte, el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua advirtió que la retención del cadáver por parte de las fuerzas policiales y la total ausencia de peritajes independientes refuerzan la presunción de responsabilidad estatal en lo que calificaron como un crimen internacional.

Los juristas del organismo multilateral fueron contundentes al señalar que Rivera no murió simplemente por complicaciones de salud, sino como consecuencia directa del régimen de desaparición forzada y la deliberada denegación de asistencia médica externa por parte de los opresores.

El calvario de Rivera comenzó en septiembre de 2023, cuando fue arrestado ilegalmente por la seguridad del Estado en el marco de una feroz oleada represiva destinada a aniquilar a toda la dirigencia opositora de la Costa Caribe nicaragüense. El régimen totalitario mantuvo a la familia del líder indígena en la más absoluta ignorancia sobre su paradero durante meses, rompiendo el silencio con un retraso de 15 horas para confirmar su fallecimiento y secuestrar sus restos mortales bajo custodia policial.

Brooklyn Rivera dedicó más de cinco décadas de su vida a combatir los abusos del primer gobierno sandinista en los años ochenta y a defender con firmeza la autonomía de los pueblos originarios frente al centralismo colectivista. Su partido político, Yatama, fue inhabilitado de forma dictatorial por el Consejo Electoral controlado por el oficialismo en 2023, buscando borrar del mapa cualquier disidencia organizada en las regiones autónomas.

Este nuevo atropello eleva a siete el número de presos políticos que han perdido la vida bajo la custodia del Estado desde el año 2019, engrosando una lista negra de ejecuciones extrajudiciales encubiertas. Entre las víctimas del terrorismo de Estado sandinista se encuentran el general retirado Hugo Torres Jiménez y el propio hermano del dictador, el general Humberto Ortega Saavedra, quien falleció bajo un estricto arresto domiciliario en septiembre de 2024.

La impunidad es la norma en el país centroamericano, ya que las muertes de los opositores Mauricio Alonso Petri y Carlos Cárdenas Zepeda en 2025 jamás fueron objeto de una auditoría judicial, confirmando que el estamento orteguista utiliza la prisión como una sentencia de muerte diferida.


(Con información de Infobae)

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