En una contundente muestra de unidad hemisférica, Estados Unidos encabezó este martes una declaración conjunta junto a otros países de la región —Bolivia, Paraguay, Costa Rica, Guyana y Trinidad y Tobago— para respaldar a Panamá en su creciente disputa con el régimen de China.
El pronunciamiento, difundido por el Departamento de Estado, denuncia que las recientes acciones de Beijing constituyen un intento flagrante de politizar el comercio marítimo tras la decisión soberana de Panamá de recuperar el control de terminales portuarias estratégicas. La coalición advirtió que cualquier presión externa sobre el Canal representa una amenaza directa para la estabilidad económica y la seguridad de todas las naciones del hemisferio.

La chispa que encendió esta crisis diplomática fue la recuperación por parte del Estado panameño de dos puertos clave que eran operados por un conglomerado con sede en Hong Kong vinculado al régimen comunista. Esta medida, avalada por la Corte Suprema de Panamá, fue respondida por China con la presunta retención de buques con bandera panameña, una acción que el secretario de Estado, Marco Rubio, calificó como un chantaje inaceptable.
El respaldo regional se alinea con la política exterior del presidente Donald Trump, quien desde su regreso a la Casa Blanca ha manifestado la intención de recuperar el protagonismo estadounidense en la vía interoceánica. Trump ha criticado duramente los acuerdos de la era de Jimmy Carter que cedieron la soberanía del Canal, argumentando que la retirada de Washington dejó un vacío aprovechado por potencias rivales para asentar intereses contrarios a la libertad de navegación.
La declaración conjunta subraya que Panamá es un "pilar del sistema de comercio marítimo" y que su vulnerabilidad ante actores extrarregionales pone en riesgo el flujo de mercancías hacia los mercados del Atlántico y el Pacífico. Los países firmantes enfatizaron que la defensa de la soberanía panameña es una causa común.
Mientras la tensión escala, el Pentágono y el Departamento de Estado monitorean de cerca los movimientos de las flotas comerciales chinas, en un contexto marcado por la Operación Furia Épica y la necesidad de mantener abiertas las vías de suministro global.