Ali Zaki Hage Jalil, de nacionalidad colombo-venezolana, fue capturado en noviembre de 2025 en la Isla de Margarita por las autoridades locales bajo la presión de órdenes internacionales. Tras su aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, fue trasladado de inmediato a la sede de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ). Su entrega representa un hito para la administración del presidente Donald Trump, que ha intensificado la persecución global contra los activos de Irán y sus comandos suicidas en el hemisferio occidental.
El 19 de julio de 1994, la aeronave de Alas Chiricanas estalló poco después de despegar de Colón, matando a 14 israelíes, cuatro panameños y tres estadounidenses. Durante años, el caso fue tratado con ambigüedad por gobiernos anteriores, quienes barajaron teorías sobre narcotráfico. Sin embargo, gracias a la inteligencia proporcionada por Israel y el renovado interés de Washington, la investigación se reclasificó en 2018 como un ataque terrorista perpetrado por la organización chiita libanesa Hezbolá.
“Existen indicios sólidos de la vinculación del detenido con una organización terrorista internacional. No permitiremos que los asesinos de ciudadanos estadounidenses e israelíes encuentren refugio en nuestra región”, señalaron fuentes de seguridad vinculadas a la cooperación entre Panamá y los EE. UU.

La administración Trump, que mantiene una política de tolerancia cero frente al terrorismo islámico, había reactivado el interés en este caso debido a la presencia de víctimas estadounidenses. En 1995, Washington ofreció una recompensa de dos millones de dólares por información sobre el atentado. Hoy, la llegada de Hage Jalil a Panamá es vista como una victoria estratégica en la campaña para desmantelar las células durmientes que Hezbolá ha mantenido en América Latina con la complicidad de regímenes hostiles.
Para la comunidad judía internacional, este evento cierra una herida de más de 30 años marcada por la impunidad. El ataque, ocurrido solo un día después del atentado contra la AMIA en Buenos Aires, forma parte de la ofensiva global de Irán contra objetivos judíos en la década de los 90. Con la extradición de Hage Jalil, se espera que el juicio en Panamá arroje luz sobre la logística de estos grupos terroristas y sus conexiones actuales en el continente.
La firmeza de Panamá al solicitar y recibir al sospechoso refuerza la alianza de seguridad regional contra el extremismo islámico. Mientras el detenido permanece bajo custodia en la DIJ, las autoridades estadounidenses ya preparan su asistencia técnica para asegurar que se aplique todo el peso de la ley contra quien atentó contra la vida de inocentes en nombre del fanatismo.