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Frustran complot yihadista en EE. UU.: tres detenidos en Kansas y California por conspirar para apoyar al Estado Islámico

Los sospechosos, entre ellos un presunto marinero de la Armada, juraron lealtad a la organización terrorista y financiaron la compra de drones y lanzacohetes destinados a atacar a miembros de las Fuerzas Especiales estadounidenses

Frustran complot yihadista en EE. UU.: tres detenidos en Kansas y California por conspirar para apoyar al Estado Islámico
Departamento de Justicia de los Estados Unidos.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) arrestó a tres ciudadanos norteamericanos acusados de conspirar para proporcionar apoyo material al Estado Islámico (ISIS o Daesh). Los sospechosos fueron capturados de manera simultánea en las ciudades de Kansas City (Kansas), San Diego y Sacramento (California). De acuerdo con la denuncia formal interpuesta ante el Distrito de Kansas, los implicados planificaban la adquisición de armamento pesado mediante el uso de activos digitales y criptomonedas, con el objetivo explícito de atentar contra el personal militar de las fuerzas armadas estadounidenses desplegado en el extranjero.

Los procesados fueron identificados de forma oficial como Bisaam Ghafoor, de 21 años y residente de Leawood, Kansas; Elias Shamsaldeen, de 21 años, asentado en Porterville, California; y Bereen Dzayee, de 25 años, con domicilio en Lakeside, California. Las autoridades del Departamento de Justicia confirmaron que el complot transfronterizo logró ser neutralizado gracias al despliegue del Grupo de Trabajo Conjunto contra el Terrorismo del FBI. La fiscalía alega que los tres jóvenes recolectaron y entregaron colectivamente una suma superior a los 2.000 dólares a un agente encubierto que ellos creían que era un miembro activo de la estructura yihadista global.

Bereen Dzayee (Instagram/@dzayeeramez)

Las indagaciones técnicas revelaron que, entre febrero de 2025 y junio de 2026, los co-conspiradores mantuvieron una comunicación sistemática y clandestina empleando servidores de la aplicación Discord, llamadas de voz cifradas y múltiples plataformas de mensajería electrónica. Durante este lapso de radicalización, los acusados intercambiaron propaganda extremista que promovía activamente la violencia en favor de Daesh, celebraron foros de discusión para coordinar el suministro de personal y recursos financieros, y realizaron juramentos formales de lealtad absoluta hacia el líder de la organización terrorista extranjera.

Dentro de las evidencias recolectadas en los chats digitales, constan declaraciones de corte violento adjudicadas a los capturados. Los peritajes telefónicos detallan que Ghafoor manifestó su deseo de ver impreso su nombre en los fuselajes de los drones que se usarían para asesinar a los uniformados estadounidenses. Asimismo, los textos incriminatorios exponen que este último sospechoso confesó intenciones de decapitar a una mujer soldado y llegó a declarar textualmente que deseaba poder acabar con la vida de 300 millones de ciudadanos estadounidenses. Por su parte, se constató que Shamsaldeen expresó por escrito sus deseos de apuñalar a personal del ejército.

La gravedad del expediente radica en el avance logístico que pretendía ejecutar la célula radicalizada. Las autoridades señalaron que Dzayee propuso de manera específica emplear tecnologías de aeronaves no tripuladas (drones) para ubicar y bombardear los campamentos y posiciones operativas de las Fuerzas Especiales de los Estados Unidos en el exterior. En sintonía con este plan, Shamsaldeen aportó recursos económicos directos para la compra de dichos dispositivos aéreos. El nivel de instrumentalización llegó al punto de que los agentes federales descubrieron que el nombre de Bisaam Ghafoor ya se encontraba escrito en la superficie de un proyectil perteneciente a una granada propulsada por cohete (RPG) destinada a los ataques en ultramar.

NBC San Diego.

Además de los planes logísticos y la canalización de dinero en efectivo, los tres acusados manifestaron reiteradamente en sus comunicaciones confidenciales su determinación de abandonar el territorio de los Estados Unidos con el propósito de viajar a zonas de conflicto internacional para combatir directamente en las filas de combate de Daesh, expresando su total disposición a morir en los enfrentamientos bajo la premisa del martirio. El Fiscal General Adjunto para la Seguridad Nacional, John A. Eisenberg, ratificó que el trabajo coordinado de las agencias de inteligencia impidió que los procesados consumaran lo que calificó como una grave traición a la patria.

El operativo militar ejecutado en la residencia de Bereen Dzayee en Lakeside provocó una gran conmoción entre la comunidad vecinal del condado de San Diego. Equipos tácticos fuertemente armados a bordo de furgonetas blancas cercaron la propiedad durante varias horas, registrando minuciosamente las habitaciones y las instalaciones del garaje, mientras los oficiales de la agencia antiterrorista procedían a interrogar a los padres del joven. Aunque los portavoces oficiales del Pentágono no han emitido una confirmación definitiva sobre el estatus militar actual de Dzayee, antiguos compañeros de clase y residentes del sector confirmaron a medios locales que el joven de 25 años sirvió activamente en las filas de la Marina de los Estados Unidos, identificándolo plenamente en fotografías oficiales portando el uniforme de marinero.

NBC San Diego.

Los habitantes de la localidad describieron al sospechoso como un individuo sumamente reservado que evitaba entablar conversaciones cotidianas con el entorno, una conducta que catalogaron como inusual en el vecindario. Vecinos del área, entre los que se cuentan familias de militares y veteranos de guerra, manifestaron su incredulidad y frustración al conocer que un residente local conspiraba clandestinamente para asesinar a soldados de su propio país. Los agentes del FBI debieron intervenir durante los registros de campo para calmar los temores de la comunidad, asegurando a los ciudadanos de las inmediaciones que la vivienda no representaba un riesgo inminente de explosión.

La desarticulación de esta red terrorista motivó declaraciones de la cúpula de seguridad del Gobierno federal. El fiscal general interino, Todd Blanche, resaltó el compromiso de la administración para desmantelar cualquier tipo de red subversiva que amenace la seguridad interior, lanzando una advertencia directa hacia los carteles, pandillas y células yihadistas que pretendan operar en suelo norteamericano. A su vez, el director del FBI, Kash Patel, elogió la trayectoria de los equipos especiales desplegados en las oficinas de Kansas City, Richmond, Newark, San Diego y Sacramento por detener el avance de los sospechosos antes de que se concretaran pérdidas humanas.


(Con información del Departamento de Justicia de los Estados Unidos y el New York Post)

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