El gobierno de la India autorizó el atraque de emergencia del buque de guerra iraní IRIS Lavan en el puerto de Kochi, tras reportar fallas técnicas. La embarcación, desde Sri Lanka, trasladó a 183 marineros que han sido alojados en instalaciones navales indias.
Este movimiento logístico ocurre en el marco de la operación "Furia Épica", donde un submarino de la Armada de EE. UU. hundió la fragata iraní IRIS Dena frente a las costas de Sri Lanka. El ataque estadounidense forma parte de una ofensiva implacable diseñada para neutralizar de forma definitiva las capacidades de combate del estado terrorista de Teherán en aguas internacionales.

Mientras las fuerzas armadas estadounidenses mantienen un despliegue táctico agresivo en la región, el IRIS Lavan permanece resguardado en territorio soberano indio bajo protocolos de asistencia marítima. Nueva Delhi ha justificado esta medida como un acto de auxilio técnico, limitándose a informar la situación a las agencias globales de seguridad mientras la tensión bélica escala.
La presencia de militares iraníes en suelo indio añade un factor de complejidad a la campaña liderada por Washington, que busca desmantelar la infraestructura naval enemiga de manera total. El Ministerio de Asuntos Exteriores de la India sostiene que el procedimiento se ajusta a las normas internacionales, a pesar del contexto de guerra abierta que se desarrolla en el Índico.
Finalmente, el hundimiento de la fragata cerca de Sri Lanka marca un punto en la estrategia de "tolerancia cero" impuesta por el Pentágono contra los activos estratégicos de la República Islámica.