La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. ha emitido la Licencia General No. 51, una medida estratégica que permite operaciones limitadas con oro de origen venezolano. Esta decisión, que surge tras la reciente visita del secretario de Interior, Doug Burgum, a Caracas, marca un paso significativo en la reconfiguración económica tras la captura de Nicolás Maduro en enero. La autorización está diseñada para canalizar el comercio de oro hacia el mercado estadounidense bajo controles rigurosos, garantizando que los beneficios no alimenten redes ilícitas.
La nueva norma establece condiciones estrictas: solo empresas estadounidenses establecidas antes de enero de 2025 pueden participar, y todos los contratos deben regirse bajo leyes de Estados Unidos. Además, cualquier resolución de disputas debe ocurrir en territorio norteamericano, asegurando el cumplimiento normativo. Para prevenir la malversación de fondos, los pagos monetarios a personas bloqueadas —excepto impuestos y tasas locales— deberán depositarse en cuentas designadas (Foreign Government Deposit Funds), bajo el estricto seguimiento del Departamento del Tesoro.

La licencia mantiene una postura inflexible contra actores externos de alto riesgo: prohíbe de manera tajante cualquier transacción que involucre a personas o entidades de Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba. Asimismo, se veta cualquier operación con empresas controladas por actores de China, y se excluyen pagos en moneda digital o tokens emitidos por Venezuela, incluido el antiguo "petro". Es importante destacar que esta autorización no permite el desbloqueo de activos previamente confiscados, ni nuevas actividades de exploración o minería, limitándose exclusivamente a la comercialización del metal existente.
La inclusión de Minerven, estatal minera sancionada desde 2019, en este nuevo esquema operativo, no representa un levantamiento de las sanciones, sino un marco de supervisión. La medida busca transformar un sector históricamente marcado por la opacidad y la corrupción en un proceso comercial legítimo. Esta flexibilización técnica responde a los ajustes políticos implementados desde inicios de 2026, buscando estabilizar la economía venezolana y fomentar una integración comercial transparente mientras se mantiene una presión firme en otros ámbitos críticos.
La Licencia 51 funciona como un filtro de seguridad. Al imponer reglas claras y exigir una debida diligencia profunda, Washington pretende reintegrar al oro venezolano en el circuito comercial tradicional bajo condiciones que el Estado venezolano ya no puede ignorar.