En una maniobra que demuestra la falta de voluntad real de cooperación por parte del régimen de los ayatolás, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Ismail Baghaei, declaró este viernes que el uranio enriquecido acumulado por su país jamás será transferido al extranjero. Con una retórica cargada de misticismo ideológico, Baghaei afirmó que este material es "tan sagrado como el suelo iraní", cerrando la puerta a uno de los pilares fundamentales del acuerdo que la administración de Donald Trump intenta consolidar: la entrega total del uranio almacenado para garantizar que no sea utilizado con fines bélicos.
🇺🇸🇮🇷‼️| Irán vuelve a dar un paso en falso y decidió provocar una vez más a Donald Trump. En medio de las negociaciones por el acuerdo final, Esmail Baghaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, avisó: "El uranio enriquecido de Irán es tan sagrado como el suelo… pic.twitter.com/CjL2JBUpqU
— UHN Plus (@UHN_Plus) April 18, 2026
Este paso en falso de Teherán ocurre en el momento más crítico de las negociaciones, donde se esperaba que la República Islámica demostrara gestos de buena voluntad para el levantamiento de sanciones. Sin embargo, la insistencia de Irán en mantener el control físico de su uranio sólo refuerza las sospechas de Washington sobre la naturaleza real de su programa nuclear. Para la Casa Blanca, la transferencia de este material a un tercer país o a Estados Unidos no es negociable, pues representa la única garantía real de que el régimen no alcanzará el umbral de una ojiva atómica.
“El uranio enriquecido de Irán es tan sagrado como el suelo de nuestro país. Bajo ninguna circunstancia será transferido a otro lugar o nación”, sentenció con tono desafiante Esmail Baghaei.

Pero las provocaciones no se detuvieron en lo nuclear. Baghaei también utilizó el Estrecho de Ormuz como una herramienta de extorsión internacional, asegurando que el cierre o apertura de esta vía marítima clave no es una cuestión "teórica", sino una decisión que solo compete a Irán. Aunque tras el alto el fuego el régimen anunció que permitiría el paso de buques no militares, el portavoz aclaró que esto siempre estará sujeto a la "aprobación de las autoridades competentes".
En el ámbito diplomático, Irán sigue exigiendo no solo el levantamiento total de las sanciones, sino también una "compensación por daños sufridos", un punto que complica aún más el marco de un acuerdo. Baghaei enfatizó que sus posiciones son "claras", sugiriendo que solo habrá un cierre de las negociaciones si se cumplen todas sus demandas económicas. Esta postura de maximalismo ignora el hecho de que ha sido la presión máxima de la administración Trump la que ha sentado a los clérigos en la mesa, agotados por un aislamiento que ahora intentan revertir sin ceder sus ambiciones nucleares.
La respuesta de Washington ante este nuevo desplante de Teherán se espera que sea de una firmeza absoluta. Mientras el presidente Trump ha demostrado estar dispuesto a negociar para evitar un conflicto mayor y proteger los intereses energéticos, este tipo de declaraciones "sagradas" sobre el uranio suelen ser vistas en la Oficina Oval como un insulto a la inteligencia diplomática. Los últimos reportes indican que la entrega del material radiactivo era un punto ya discutido, por lo que este retroceso iraní podría interpretarse como un intento de última hora para ganar tiempo o extraer mayores concesiones económicas.