El Gobierno de Italia ordenó la expulsión de dos agregados militares de la embajada de la Federación Rusa en Roma tras destaparse una grave red de espionaje. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, notificó formalmente que los funcionarios Ivan Petrovich Gorbachev y Mikhail Vasilyevich Astakhov deben abandonar el territorio nacional en un plazo máximo de tres días. El canciller calificó las maniobras de una injerencia inaceptable contra Occidente y denunció que el Kremlin continúa utilizando tácticas de guerra híbrida para vulnerar las instituciones europeas.
La drástica sanción internacional se ejecutó apenas cuarenta y ocho horas después de una exitosa operación de contraespionaje liderada por los Carabineros italianos. Las fuerzas de seguridad detuvieron a dos ex agentes de los servicios secretos locales acusados de revelar secretos de Estado e intromisión informática agravada. La exhaustiva investigación penal determinó que los investigados actuaban como el canal de comunicación directo de un oficial ruso que utilizaba de forma fraudulenta su inmunidad diplomática.

El principal sospechoso, un antiguo suboficial de las fuerzas de seguridad de 59 años, captaba la documentación clasificada mediante seis fuentes de financiamiento distintas. Entre los informantes imputados se encuentran cuatro militares en activo que prestaban servicios en puestos de alta sensibilidad institucional. La red delictiva operaba de forma clandestina a cambio de bultos de dinero en efectivo, entregando información de carácter crítico sobre la infraestructura de defensa aérea que protege las fronteras de la Unión Europea.
Los reportes de la fiscalía confirmaron que las células criminales intentaban vulnerar el sistema antimisiles SAMP/T, la principal batería de defensa aérea ítalo-francesa comprometida para Ucrania. El espionaje del régimen de Vladímir Putin también buscaba recopilar datos técnicos confidenciales sobre los misiles Aster y las operaciones tácticas de la OTAN en Bulgaria. Asimismo, los delincuentes facilitaron las identidades de los agentes encargados de vigilar las delegaciones diplomáticas del bloque oriental en territorio italiano.
El Ministerio de Defensa de Italia, liderado por Guido Crosetto, advirtió que este alarmante hallazgo constituye únicamente la punta del iceberg de la agresión rusa. La administración gubernamental ratificó su firme compromiso con Kiev y endureció los controles de seguridad interna sobre las empresas fabricantes de tecnología supersónica militar. Por su parte, la Cancillería de Rusia reaccionó de forma inmediata amenazando con aplicar una respuesta simétrica contra el cuerpo diplomático de Roma acreditado en la capital de Moscú.

La firme postura adoptada por la primera ministra Giorgia Meloni consolida a Italia como uno de los bastiones más sólidos frente a las agresiones cibernéticas del expansionismo ruso. Los precedentes judiciales en la materia ya registran severas penas de prisión contra oficiales de la Marina que intentaron vender archivos secretos a la embajada en años anteriores. La expulsión de los agregados militares reafirma que el bloque occidental no tolerará el chantaje de las potencias totalitarias que buscan sabotear la ayuda militar democrática.
(Con información de Infobae)