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El desempleo cae a mínimos históricos en el sur de Italia tras la reforma de Meloni

La sustitución del subsidio generalista por el Assegno di inclusione y programas de activación laboral bajo la gestión de Giorgia Meloni coincide con la creación de 500.000 empleos en el Mezzogiorno. El desempleo nacional cae al 6,3% y el empleo en el sur roza máximos

El desempleo cae a mínimos históricos en el sur de Italia tras la reforma de Meloni
Giorgia Meloni vía X/@GiorgiaMeloni

La economía de Italia registra una de las transformaciones laborales más profundas de su historia reciente al consolidar mínimos de desempleo no vistos en más de dos décadas. Impulsado por el dinamismo en el centro del país y una inédita recuperación en las regiones del sur, el mercado laboral italiano alcanzó en el segundo trimestre la cifra récord de 24,36 millones de personas ocupadas, situando la tasa de desempleo nacional en el 6,3% y la tasa de empleo en un máximo histórico del 63,4%, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (Istat).

El avance resulta de especial relevancia en el Mezzogiorno (tradicionalmente rezagado y dependiente de transferencias estatales), donde la tasa de ocupación se elevó al 54,2%, experimentando un crecimiento de casi seis puntos porcentuales respecto a los niveles de 2020. En regiones emblemáticas como Sicilia, la tasa de empleo escaló siete puntos hasta situarse en el 51,4%, mientras que el desempleo en el sur retrocedió hasta el 10,7%. Entre 2021 y 2024, el Producto Interior Bruto (PIB) del sur de Italia se expandió un 8,5% (frente al 5,8% del norte y centro) con la creación de aproximadamente 500.000 puestos de trabajo.

Esta evolución en los indicadores sociales de la península coincide de forma directa con la reforma del sistema de protección presupuestaria impulsada por el Gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni, que eliminó la Renta di cittadinanza para reemplazarla por esquemas focalizados y condicionados a la inserción laboral activa.

De la ayuda asistencial a la activación del mercado de trabajo

La Renta di cittadinanza, aprobada en 2019, garantizaba una asignación mensual a hogares con escasos recursos, incluyendo a adultos sin impedimentos físicos para trabajar. A partir de 2023 y con consolidación en enero de 2024, la administración de Meloni reestructuró el subsidio mediante la implementación del Assegno di inclusione (reservado a familias con menores, personas con discapacidad o mayores de 60 años) y el Supporto per la formazione e il trabajo,un esquema temporal supeditado a la participación obligatoria en cursos de formación profesional y búsqueda activa de empleo.

Según registros oficiales del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INPS), de los 1,07 millones de hogares que percibían la antigua renta en julio de 2023, solo el 60% accedió a los nuevos programas a finales de 2024. Al mismo tiempo, el 26% de los hogares beneficiarios del sistema anterior registró al menos a un integrante contratado en el mercado laboral durante 2024, demostrando una sustitución gradual de la dependencia estatal por empleo formal en sectores como la construcción, la industria y el turismo.

Aval de las agencias de crédito e impacto en las cuentas públicas

La solidez del mercado laboral y la disciplina en la consolidación del gasto público han fortalecido la percepción de estabilidad financiera de Italia ante los mercados internacionales. La agencia de calificación Scope Ratings confirmó recientemente la nota crediticia del país en BBB+ con perspectiva positiva, destacando que el récord de ocupación, la solvencia del sector bancario y la resistencia de la demanda interna reducen las vulnerabilidades macrofinancieras frente a la alta volatilidad geopolítica que afecta a los mercados europeos.

Asimismo, la mejora de los ingresos fiscales vinculados a la mayor masa salarial ha contribuido a la reducción del déficit público, que pasó del 9,4% del PIB en 2020 al 3,1% en 2025, con proyecciones de situarse en el 2,9% para el cierre del presente ejercicio. De igual forma, en términos de PIB per cápita, la economía italiana muestra un crecimiento cercano al 9% acumulado desde 2019, superando el ritmo de expansión registrado por otras potencias de la Unión Europea.

A pesar de los sólidos indicadores coyunturales, analistas y centros de estudio como Svimez advierten sobre desafíos estructurales persistentes, tales como la menor participación laboral femenina en comparación con el promedio de la eurozona, la pérdida de poder adquisitivo por el fenómeno inflacionario y la fuga de talento joven en el sur, elementos que el Ejecutivo italiano busca contener mediante la ejecución acelerada de las inversiones del Plan de Recuperación europeo.


(Con información de El Economista)

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