La Armada de Chile desplegó un operativo de vigilancia sobre la flota pesquera china que opera al norte de la Isla de Pascua. Cientos de buques-factoría se concentran en la zona extrayendo especies clave como la jibia, el atún y el pez espada. La institución mantiene una supervisión constante en el área de responsabilidad para garantizar la protección de los recursos marítimos.
Un avión de exploración aeromarítima junto con dos unidades de superficie se desplazaron a casi mil millas náuticas del territorio continental. Las fuerzas navales lograron identificar directamente a una veintena de embarcaciones en faenas extractivas bajo la bandera del país asiático. Las maniobras buscan verificar el tipo de labor operacional que ejecutan las naves extranjeras en alta mar.
Para obtener las matrículas oficiales las aeronaves deben descender a unos doscientos metros sobre el nivel de la superficie oceánica. Durante las inspecciones el personal militar intenta entablar comunicación directa en idioma inglés con los capitanes de los pesqueros. La información recopilada se entrega a los organismos de control pesquero para certificar el cumplimiento normativo.
Aunque la flota opera fuera de la Zona Económica Exclusiva su presencia masiva genera preocupación por el impacto ecológico en la región. Las autoridades no reportaron infracciones graves hasta el momento dentro de los límites territoriales bajo jurisdicción nacional. Sin embargo la saturación de buques exige un monitoreo permanente coordinado con otras naciones del Pacífico sur.
El objetivo central de los patrullajes preventivos consiste en evitar incursiones no autorizadas que vulneren la soberanía hídrica de la nación. Asimismo las patrullas velan por el cumplimiento estricto de las normativas ambientales y la seguridad en tareas de rescate. La Armada mantiene el compromiso de resguardar el ecosistema marino frente a la explotación intensiva extranjera.
La presencia de la flota pesquera asiática representa un desafío recurrente para los países de la costa sudamericana del océano Pacífico. Diversos gobiernos de la región han coordinado esfuerzos de vigilancia para monitorear el desplazamiento estacional de estas embarcaciones industriales. El control efectivo resulta indispensable para prevenir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada en la zona.
Las unidades de superficie permanecen preparadas para intervenir directamente en mar abierto si se detecta alguna infracción a las leyes internacionales. La Armada continuará ejecutando sobrevuelos e inspecciones marítimas periódicas mientras la flota continúe en las inmediaciones del mar chileno. El esfuerzo logístico reafirma la soberanía y el compromiso defensivo de las instituciones nacionales sobre el espacio marítimo.
(Con información de Infobae)