Agentes especialistas del Servicio de Información de la Guardia Civil interceptaron y detuvieron en Ceuta a un ciudadano de origen marroquí condenado por terrorismo yihadista y con una prohibición de entrada a España vigente desde 2015. El individuo, localizado junto a su hermano en uno de los controles activados en la ciudad autónoma, habría logrado infiltrarse en territorio nacional aprovechando el colapso fronterizo durante la invasión masiva registrada a finales de julio.
Al verificar la filiación del arrestado en las bases de datos policiales, los efectivos del Instituto Armado confirmaron que sobre el sujeto pesaba una sentencia tras haber sido detenido en 2015 en una operación antiterrorista en Cataluña. Tras su identificación, el yihadista fue trasladado de inmediato a las dependencias de la Policía Nacional para tramitar la denegación de entrada y proceder a su deportación hacia Marruecos, evidenciando los graves vacíos de contención en la delimitación sur.
Este arresto desmonta el relato del Ministerio del Interior y pone al descubierto el fallo en los filtros de seguridad del Estado. Pese a que las autoridades aseguraron semanas atrás que no existía riesgo de amenaza terrorista y que se mantenía un monitoreo estricto de quienes cruzaron la valla, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ya han identificado a alrededor de una decena de personas con antecedentes yihadistas entre quienes accedieron ilegalmente a la ciudad autónoma durante las jornadas del asalto.
La neutralización de este sujeto por parte de la Guardia Civil evitó una amenaza directa a la población, pero deja al descubierto la vulnerabilidad operacional a la que la inacción política expone a las fuerzas de seguridad en la frontera sur de España y de Europa.
(Con información de ABC, La Razón y Ceuta TV)