Las guardias costeras de Taiwán y China protagonizaron un hostil y prolongado enfrentamiento cerca del estratégico atolón de las islas Pratas, situado en el extremo norte del Mar de China Meridional. De acuerdo con los informes oficiales emitidos por las dependencias de seguridad de Taipéi, este incidente representa la segunda confrontación directa en aguas restringidas en menos de dos semanas.
Ante la gravedad de la situación táctica, la Administración de la Guardia Costera (CGA) de Taiwán ordenó este sábado un despliegue masivo y urgente de refuerzos marítimas para contener las maniobras de Pekín. El detonante de la crisis ocurrió durante las primeras horas de la mañana del viernes, cuando los sistemas de vigilancia taiwaneses avistaron un buque de la guardia costera china que avanzaba de forma sospechosa.
Ignorando activamente todas las señales de advertencia radiales, la nave enemiga aceleró de forma abrupta, ejecutó un giro cerrado y se abrió paso a la fuerza en aguas estrictamente restringidas del perímetro de Pratas. El asalto no constituyó una retirada inmediata como en incidentes previos, sino que dio paso a un punto muerto técnico con un intenso y agresivo intercambio verbal a través de las frecuencias de radio marítimas.

Más de veinticuatro horas después del ingreso forzoso, el buque identificado como ‘3501’ de la Guardia Costera de China permanecía desafiante en el área protegida. Según la transcripción literal provista por la CGA, los oficiales chinos emitieron mensajes de advertencia ideológica:
“El buque ‘3501’ de la Guardia Costera china lleva a cabo operaciones de aplicación de la ley. No interfieran en nuestra misión. Su parte debería reconocer el interés superior de la nación. El futuro de Taiwán reside en la ‘reunificación nacional”.
La tripulación del buque taiwanés ‘Changhua’ respondió con firmeza, denunciando que las fuerzas de Pekín entraron sin autorización y calificando la "paz" continental como un mero engaño.
“Dejen de socavar la paz. Deberían regresar y abrazar la democracia: esa es la forma adecuada de servir a su país. Den la vuelta de inmediato y abandonen las aguas de Taiwán sin demora. De lo contrario, tomaremos todas las medidas necesarias conforme a la ley”, advirtieron los marinos isleños desde el puente de mando.
Para las autoridades de Taipéi, estas incursiones forman parte de una campaña de guerra psicológica que busca fabricar la falsa impresión de que el régimen comunista ejerce jurisdicción legal y soberanía sobre las zonas marítimas exclusivas de las islas periféricas.

La gravedad del escenario se duplicó este sábado cuando la comandancia de la CGA detectó la entrada en paralelo del buque oceanográfico chino ‘Hai Si Lu 6’ en el mismo sector marítimo de Pratas. Esta maniobra fuerza la intervención inmediata del buque de gran porte ‘Kaohsiung’ y de otras dos patrulleras rápidas taiwanesas que asumieron el control total del cuadrante.
Los analistas de la inteligencia militar destacaron que esta es la primera ocasión documentada en la que Pekín coordina de forma simultánea el despliegue de barcos guardacostas armados y navíos de prospección científica para hostigar y provocar de manera directa a Taiwán.
El atolón de Pratas (también denominado Dongsha en mandarín) es un parque nacional protegido que geográficamente se sitúa a unos 340 kilómetros al sureste de Hong Kong y a más de 400 kilómetros de la isla principal de Taiwán. Por su notable lejanía de las bases centrales, diversas firmas internacionales de seguridad consideran que este pequeño territorio insular es sumamente vulnerable a un ataque anfibio.
(Con información de agencias EFE y Reuters)