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La ola de calor extremo deja más de 1.600 muertos en España durante el verano

El Instituto de Salud Carlos III confirmó la alarmante cifra de fallecimientos atribuidos a las altas temperaturas desde el 21 de junio. Las regiones de Cataluña y Andalucía encabezan el registro de víctimas mortales

La ola de calor extremo deja más de 1.600 muertos en España durante el verano
Photo by Richard Vanlerberghe / Unsplash

Las temperaturas sofocantes en España provocaron la muerte de 1.646 personas desde el inicio de la temporada estival hasta el 11 de julio. Los datos oficiales del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) precisaron que el saldo trágico se compone de 990 mujeres y 656 hombres. Durante el desarrollo del verano, el territorio peninsular atravesó dos intensas olas de calor que dispararon los termómetros por encima de los 42 grados Celsius.

El informe epidemiológico determinó que la jornada con el mayor exceso de mortalidad diaria fue el 10 de julio, contabilizando un total de 138 decesos. La comunidad autónoma de Cataluña encabeza las estadísticas con 164 fallecimientos, seguida por Andalucía con 120 e Iberia central con 113 víctimas en Madrid. Las cifras se suman a los registros atípicos del mes mayo, período en el que se reportaron 101 muertes atribuibles al ambiente extremo.

Dos mujeres se protegen del sol en Málaga. (Álex Zea / Europa Press)

El fenómeno climático impacta con severidad a todo el continente, registrando más de 5.000 fallecidos en Alemania y más de 2.000 en Francia. El Servicio de Cambio Climático Copernicus advirtió que Europa experimenta un calentamiento acelerado de 0,56 grados por década desde los años noventa. El especialista Alejandro Sáez Reale, perteneciente a la Organización Meteorológica Mundial (OMM), explicó que la reducción de nieve y la alta radiación solar intensifican el efecto térmico europeo.

La Comisión Europea alertó que los episodios considerados extremos podrían convertirse en la norma permanente para los próximos años en la región. Los analistas internacionales señalaron que la disminución de partículas contaminantes globales provoca que una menor cantidad de calor sea devuelta hacia el espacio exterior. Esta alteración en los patrones meteorológicos tradicionales genera períodos de sequía prolongada y térmicas sofocantes que amenazan la producción agrícola.

Los expertos médicos aclararon que la mayoría de las bajas no ocurren por golpes de calor directos sobre la población. Las elevadas temperaturas provocan la desestabilización aguda de patologías cardiovasculares y afecciones respiratorias crónicas en pacientes con vulnerabilidades previas. Las emergencias sanitarias se multiplican debido a que las olas térmicas llegan antes, duran más días y superan los máximos históricos de intensidad registrados.

Varias personas se refrescan en una fuente del parque Madrid Río durante la ola de calor. (REUTERS/Susana Vera)

Las autoridades de salud pública instaron a la población a tomar precauciones extremas frente a las jornadas de radiación solar intensa. Los trabajadores expuestos a la intemperie y los adultos mayores sufren el impacto más directo de la crisis climática que afecta a las ciudades continentales. Los centros asistenciales de las distintas comunidades autónomas se mantienen en alerta de respuesta rápida para brindar atención médica inmediata a las personas afectadas.

La aceleración del cambio climático exige un replanteamiento de la infraestructura urbana y de las políticas de salud para proteger a los ciudadanos vulnerables. La frecuencia con la que se repiten estas emergencias térmicas evidencia la necesidad de medidas de fondo que reduzcan los riesgos en la población civil. Los gobiernos de la Unión Europea enfrentan el desafío de adaptar sus sistemas ante un escenario meteorológico que amenaza la estabilidad ambiental.


(Con información de Europa Press)

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