La Policía Metropolitana de Londres investiga la implicación de redes vinculadas a Irán en ataques incendiarios contra instituciones judías y un medio persa, incluyendo la destrucción de ambulancias de la organización Hatzola. Estos incidentes en el noroeste de la capital han activado los protocolos de la lucha antiterrorista nacional.
La subcomisaria Vicki Evans señaló que el grupo Harakat Ashab al-Yamin al-Islamia podría operar como un brazo de influencia iraní en territorio europeo. Esta organización se atribuyó el ataque contra la sinagoga Kenton United, donde se hallaron sustancias inflamables tras un intento de incendio provocado por intermediarios extranjeros.

La inteligencia británica sostiene que Teherán utiliza redes criminales para ejecutar actos de intimidación sin dejar un rastro diplomático directo en suelo británico. El MI5 reveló que se frustraron más de veinte operaciones letales apoyadas por el régimen iraní durante el último año contra objetivos comunitarios.
El grupo responsable amenazó con atacar la embajada de Israel empleando drones con sustancias peligrosas, lo que obligó a acordonar Kensington Gardens para examinar objetos sospechosos. La policía metropolitana ha reforzado el patrullaje en áreas con importante presencia de la comunidad judía.
El Rabino Jefe, Ephraim Mirvis, advirtió sobre la gravedad de esta campaña sostenida de intimidación tras visitar los restos calcinados de las ambulancias de Hatzola. Las autoridades califican estos hechos como actos de odio antisemita que buscan desestabilizar la convivencia social en el Reino Unido.
El primer ministro Keir Starmer condenó los hechos y aseguró que su gobierno no tolerará acciones violentas contra los ciudadanos judíos del país. Starmer enfatizó que los responsables serán llevados ante la justicia, considerando que estos ataques representan una agresión contra la integridad de la nación.

En las últimas semanas, las fuerzas de seguridad han detenido a varias personas acusadas de participar como operativos a sueldo en estos actos violentos. La subcomisaria Evans advirtió que quienes actúen como matones financiados por redes internacionales enfrentarán condenas de prisión prolongadas por su participación criminal.
Expertos sugieren que el nombre del grupo es una fachada utilizada por mafias para enmascarar la autoría intelectual de ataques por encargo. El Reino Unido mantiene la máxima prioridad ante amenazas externas detectadas por la inteligencia contra medios críticos y objetivos religiosos.