En el panorama político de Costa Rica, donde las elecciones presidenciales de 2026 se perfilan como un momento decisivo para la estabilidad regional, emerge Laura Fernández Delgado como la candidata que encarna la solidez de un gobierno probado y la visión pragmática que ha fortalecido los lazos con Washington. Ex ministra de la Presidencia y aspirante por el Partido Pueblo Soberano (PPSO), Fernández no solo lidera las encuestas con un sólido 44% de intención de voto —según el último sondeo de France 24—, sino que representa un puente esencial entre la continuidad institucional y una alianza estratégica con Estados Unidos, posicionándose como la mejor opción para un país que busca equilibrio en tiempos de incertidumbre global.
Nacida en Puntarenas el 4 de julio de 1986, Fernández ha construido una carrera marcada por el servicio público y la eficiencia administrativa. Licenciada en Ciencias Políticas, su trayectoria incluye roles clave en el gobierno, donde demostró capacidad para manejar crisis complejas y fomentar el desarrollo económico. Como ministra de la Presidencia, jugó un papel pivotal en la implementación de políticas que impulsaron la inversión extranjera y la seguridad ciudadana, inspirada en modelos exitosos como el de Nayib Bukele en El Salvador. Su enfoque conservador, centrado en la familia, la economía abierta y la lucha contra la criminalidad, resuena en un electorado que valora la estabilidad por encima de experimentos ideológicos.

Lo que distingue a Fernández en el contexto regional es su alineación natural con Washington, convirtiéndola en la aliada más confiable de la administración Trump en Centroamérica. En un momento en que Estados Unidos prioriza la cooperación en migración, narcotráfico y comercio, la candidata del PPSO ha enfatizado la necesidad de fortalecer estos lazos. “Costa Rica debe ser un socio estratégico, no un espectador”, declaró recientemente en una entrevista con CNN en Español, destacando cómo su propuesta de continuidad gubernamental garantiza predictibilidad para inversores estadounidenses y aliados regionales.
Encuestas recientes, como la publicada por CNN, confirman su ventaja: con un 44% de preferencias, Fernández podría ganar en primera vuelta el 1 de febrero, evitando una segunda ronda y consolidando un mandato fuerte para implementar reformas. Su narrativa personal —madre, esposa y devota cristiana— añade un toque humano que conecta con votantes tradicionales, mientras que su admiración por líderes como Bukele y Trump resalta su compromiso con la mano dura contra la delincuencia y la promoción de economías abiertas.
🇨🇷‼️ | En Polymarket, las posibilidades de que Laura Fernández gane las elecciones presidenciales en Costa Rica alcanzan el 92%. Sin embargo, lo más relevante es que su triunfo en primera vuelva llega al 78% de probabilidades. “Se debe recuperar el control del territorio y… pic.twitter.com/iOieaArmdH
— UHN Plus (@UHN_Plus) January 24, 2026
En el ámbito internacional, Fernández se presenta como la garantía de que Costa Rica mantendrá su rol como faro de democracia y estabilidad en América Latina, alineado con los intereses de Washington. Su plataforma incluye acuerdos comerciales ampliados con EE.UU., cooperación en seguridad fronteriza y atracción de inversiones en energías renovables y tecnología, áreas donde la influencia trumpiana podría ser decisiva. Expertos como Mike Madrid, analista político, señalan que esta sintonía no es casual: “Fernández entiende que una alianza fuerte con Trump fortalece la soberanía económica de Costa Rica”.
