El Reino Unido se encuentra sumido en una ola de indignación moral y debate político tras la reciente publicación de un informe independiente que examina las operaciones de las bandas organizadas de captación y explotación sexual de menores (conocidas en territorio británico como grooming gangs). En medio de las masivas exigencias ciudadanas de deportaciones inmediatas, auditorías policiales y revisiones completas de las condenas judiciales pasadas, las plataformas digitales han visto resurgir un perturbador testimonio en video que personifica la absoluta falta de remordimiento y el choque cultural que rodea a estos crímenes.
El fragmento audiovisual, cuya duración apenas alcanza los 28 segundos pero que ha provocado un rechazo generalizado en la sociedad, recoge las declaraciones del padre de uno de los ciudadanos de origen pakistaní que fue penalmente condenado en el año 2012 por participar en violaciones grupales y tráfico de menores en la localidad de Rochdale. Mirando fijamente a la cámara con absoluta frialdad y naturalidad, el hombre justifica los delitos de su hijo alegando una supuesta falta de pureza en la menor de edad. "Y obviamente ella no era virgen ni era nueva en el sexo", afirma tajantemente al inicio de su alocución.
Ante la evidente crudeza de sus palabras, la periodista que encabeza la entrevista decide confrontar directamente al progenitor de los abusadores formulándole una pregunta explícita: "Entonces, ¿usted no lo considera una violación?". Sin un ápice de titubeo o duda moral, el padre responde de forma escueta y demoledora: "Bueno, yo no". Al recordársele de forma inmediata de las actas procesales que la víctima de la red criminal tenía tan solo 13 años al momento de sufrir la agresión (hecho que incluso derivó en un embarazo infantil), el hombre opta por matizar sus argumentos arremetiendo contra el sistema judicial británico.
"Bueno, sí, obviamente hay cierta responsabilidad por ello. Pero, en lo que respecta al grooming o captación sexual, creo que el juez se ha excedido, el jurado se ha excedido, la policía se ha excedido, solo por esta herida", concluye el padre en el video.
El resurgimiento y la masiva viralización de estas imágenes coinciden con la divulgación de las auditorías nacionales del informe sobre las redes de explotación. Dicho documento desclasifica minuciosamente cómo durante más de una década, redes criminales compuestas en su inmensa mayoría por inmigrantes y ciudadanos de origen pakistaní explotaron, coaccionaron y torturaron sexualmente a cientos de adolescentes británicas pertenecientes a entornos vulnerables o bajo el cuidado de los servicios sociales, operando con impunidad en localidades de la periferia como Rochdale, Oldham y Rotherham.
La indignación en las calles británicas no solo apunta a la inmundicia moral de los perpetradores y sus familias, sino hacia la negligencia y cómplice de las autoridades públicas. Las conclusiones del informe ratifican que los departamentos de servicios sociales, la policía local y los inspectores sanitarios tenían pleno conocimiento de los patrones de abuso que sufrían las menores desde finales de los años noventa; sin embargo, los funcionarios públicos prefirieron archivar las denuncias, ignorar las señales de alerta y silenciar deliberadamente a las víctimas por miedo a ser tachados de racistas o a generar tensiones comunitarias.
(Con información de La Gaceta de la Iberosfera)