El diplomático argentino Rafael Grossi presentó su plataforma ante los quince miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La audiencia a puertas cerradas se extendió por dos horas bajo la presidencia de la República Democrática del Congo. El funcionario expuso su plan para asumir la secretaría general en reemplazo de Antonio Guterres. La postulación de Grossi busca recuperar el prestigio internacional de la institución mediante una profunda reforma administrativa y financiera.

La presentación ocurre en un escenario de fuerte desconfianza global hacia la ONU por su incapacidad para resolver las crisis internacionales. Críticos cuestionan la pasividad del organismo multilateral frente a la ofensiva del grupo terrorista Hamas contra Israel y la invasión en Ucrania. La actual conducción de Guterres enfrenta reproches por consolidar una burocracia ineficiente que paraliza las decisiones. Ante esto, Grossi fundamentó la urgencia de un liderazgo proactivo y con firmeza ante las amenazas globales.
Asimismo, el peso institucional de las Naciones Unidas quedó severamente limitado ante la guerra desatada por Rusia contra Ucrania. Frente a este panorama de debilidad, Grossi fundamentó ante las potencias la urgencia de dotar a la secretaría general de un liderazgo proactivo. El aspirante propone rescatar al foro de la inacción mediante una profunda reforma administrativa y financiera.
El candidato argentino cuenta con un valor agregado frente a sus competidores debido a su vasta experiencia en el manejo de conflictos. Su gestión en la OIEA le permitió interactuar con líderes mundiales decisivos como Donald Trump, Xi Jinping y Vladimir Putin. Grossi demostró un rol activo durante las inspecciones de las instalaciones atómicas del régimen de Irán, enfrentando las hostilidades y promesas de represalias de Teherán. Esta trayectoria le otorga ventajas frente a visiones más tradicionales y burocráticas.

Durante el cónclave diplomático, Grossi respondió los interrogantes de las delegaciones sobre el mantenimiento de la paz, la seguridad y los derechos humanos. El aspirante enfatizó la necesidad de sanear las finanzas internas para evitar que la organización caiga en la irrelevancia geopolítica. El proceso formal de selección, conocido como Straw Polls, comenzará a finales de julio y se extenderá hasta octubre. El mecanismo exige un consenso absoluto entre las potencias occidentales para evitar cualquier veto fulminante.
El Consejo de Seguridad elevará una recomendación formal a la Asamblea General para su ratificación definitiva según el artículo 97 de la Carta de la ONU. Los 193 Estados miembros ya habían escuchado las propuestas de los postulantes durante las audiencias públicas celebradas en abril. Se prevé que el nuevo secretario general quede consagrado oficialmente en noviembre para iniciar su mandato. La resolución final dependerá de los acuerdos estratégicos entre las grandes potencias en una etapa de alta confrontación mundial.
(Con información de Infobae)