Saltar al contenido

Suecia recondiciona sus prisiones para encerrar a sicarios de 13 años pertenecientes a bandas organizadas

Centros penitenciarios como la prisión de Rosersberg adaptan sus instalaciones para acoger a menores de entre 13 y 14 años. Las autoridades suecas preparan las celdas ante el inminente cambio legal del 15 de junio

Suecia recondiciona sus prisiones para encerrar a sicarios de 13 años pertenecientes a bandas organizadas
REUTERS/Tom Little.

El Gobierno de Suecia ha iniciado formalmente el acondicionamiento físico de sus centros penitenciarios para albergar a una nueva categoría de reclusos: niños de 13 y 14 años. El drástico giro en las políticas de seguridad del país escandinavo responde al auge de tiroteos y atentados con explosivos perpetrados por menores que operan bajo las órdenes de redes de delincuencia organizada. 

Con las elecciones de septiembre a la vista y la criminalidad situada como eje central del debate público, el Ejecutivo de derecha defiende que la reclusión efectiva en prisiones especiales es la única vía para frenar los crímenes de sangre, tras certificar el fracaso total de los programas asistenciales y de servicios sociales.

La puesta a punto de estas infraestructuras penitenciarias se ejecuta en paralelo a la tramitación de una reforma legislativa que reducirá la edad de imputabilidad penal en el país de los 15 a los 13 años. El ministro de Justicia de Suecia, Gunnar Strömmer, justificó la urgencia de estas medidas al revelar que, a lo largo del año pasado, un total de 52 menores de 15 años se enfrentaron a procesos judiciales formales bajo sospecha de asesinato o intento de homicidio.

REUTERS/Tom Little.

Rosersberg: el desafío logístico de gestionar la pubertad tras las rejas

La prisión de Rosersberg, una instalación penitenciaria ubicada al norte de la capital, Estocolmo, se ha convertido en el epicentro de esta reconversión logística. Este complejo es uno de los tres centros carcelarios del país que se encuentran actualmente en obras de remodelación interna para adaptarlos a los requerimientos de seguridad de los delincuentes juveniles más violentos y evitar que sigan en libertad por las calles.

El director de la prisión de Rosersberg, Gabriel Wessman, confirmó que las instalaciones están preparadas para recibir a la primera oleada de convictos adolescentes inmediatamente después del periodo estival. La dirección del centro penitenciario ha reconocido que el mayor reto de diseño y gestión no radica únicamente en las medidas de seguridad, sino en el impacto psicológico de albergar a reclusos que se encuentran en plena etapa de desarrollo.

 "Aquí crecerán", afirmó Wessman, explicando que los funcionarios de la prisión tendrán que brindar apoyo emocional y consuelo a jóvenes que, en muchos casos, jamás han vivido alejados de sus núcleos familiares. 

Para suavizar la transición y asumiendo que se trata de niños en edad escolar, las autoridades han contemplado detalles insólitos para un régimen carcelario tradicional, evaluando la posibilidad de colocar un oso de peluche en cada una de las celdas para amortiguar el impacto emocional del internamiento.

REUTERS/Tom Little.

Educación obligatoria y control contra el adoctrinamiento mafioso

A pesar de estas concesiones humanitarias, la vida cotidiana de los menores dentro de las remodeladas prisiones estará sujeta a una estricta disciplina orientada a desvincularlos de la subcultura de las bandas. El régimen diario de los reclusos se centrará principalmente en la escolarización obligatoria dentro del penal. 

El uso de teléfonos móviles y cualquier dispositivo de comunicación con el exterior estará estrictamente prohibido, sustituyéndose las actividades de ocio digital convencional por talleres de ajedrez obligatorios dirigidos a potenciar los niveles de concentración y disciplina de los internos.

Los momentos de esparcimiento se limitarán a franjas horarias estrictas en las que los jóvenes podrán ver la televisión, participar en videojuegos seleccionados o entrenar en los gimnasios de la prisión. No obstante, el protocolo de seguridad estipula el confinamiento absoluto y el cierre bajo llave de todas las celdas individuales a partir de las 8 de la noche de forma diaria. 

Con este control horario y perimetral, el Estado busca anular la capacidad operativa de los líderes de las pandillas, quienes utilizaban de manera rutinaria las redes sociales para reclutar y dar órdenes de ejecución a menores en toda la región nórdica.


(Con información de Reuters)

Agregar UHN Plus en Google