La Administración de la Guardia Costera de Taiwán (CGA) anunció este domingo el despliegue estratégico de una flotilla de más de cinco buques patrulleros hacia las aguas situadas al este de la isla. La movilización militar y policial responde directamente a lo que Taipéi describió como una flagrante “violación del derecho internacional” por parte de Pekín.
Taipéi busca contener y vigilar de cerca una sorpresiva operación de control de tráfico y cumplimiento de la ley ejecutada por fuerzas navales y civiles de la República Popular China en una zona marítima de alta sensibilidad regulatoria.
La reacción de las autoridades taiwanesas se desencadenó tras confirmarse la partida de al menos cuatro embarcaciones del Gobierno chino desde el puerto de Xiamen. Dichas naves navegaron inicialmente fuera de las aguas restringidas al suroeste de Taiwán, en dirección a la Zona Económica Exclusiva (ZEE) oriental de la isla, bajo el monitoreo constante de los sistemas de defensa de Taipéi.
Ante el avance de la flota continental, la guardia costera de Taiwán enfatizó que Pekín carece de base legal para adjudicarse prerrogativas de control en la periferia este de la isla, afirmando que “China no goza de ningún derecho soberano en las aguas al este de Taiwán”. El detonante directo de este conflicto fue el reciente anuncio de que los Gobiernos de Japón y Filipinas planean iniciar conversaciones formales para delimitar una frontera marítima común.

Al ser Estados ribereños, ambas naciones poseen la facultad jurídica internacional de fijar los límites de sus respectivas Zonas Económicas Exclusivas y plataformas continentales hasta un máximo de 200 millas náuticas desde sus líneas de costa. No obstante, la proyección genera un solapamiento directo con los espacios que Pekín reclama bajo su jurisdicción.
El Ministerio de Transportes de Pekín, en coordinación con la policía marítima de las provincias de Fujian y Guangdong, ordenó la ejecución de una “operación especial de control del tráfico marítimo” en las aguas disputadas, argumentando que las conversaciones bilaterales vulneran su soberanía e intereses territoriales.
La incursión de los buques asiáticos provocó un rechazo por parte de los altos mandos políticos de Taipéi. El secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán, Joseph Wu, utilizó sus plataformas en redes sociales para denunciar la movilización de Pekín y alertar a la comunidad internacional sobre las intenciones del régimen comunista.
“China no es más que un enorme matón”, aseveró Wu, tras advertir que el envío masivo de la flota no tiene otra finalidad real más que la de “exhibir músculo” militar y amedrentar a las naciones vecinas.
El Gobierno de Taiwán ratificó su postura de defensa activa. Los voceros de Taipéi señalaron que la isla mantiene sus derechos soberanos inalterables y exigieron formalmente ser consultados en cualquier mesa de diálogo futuro entre Japón y Filipinas que involucre áreas marítimas adyacentes a su territorio, reafirmando que mantendrán los buques necesarios patrullando el este para responder de forma adecuada a cualquier contingencia.
(Con información de las agencias de noticias AFP, EFE y El Demócrata)