El Ejército taiwanés organizó este miércoles un ejercicio de fuego real utilizando sus sistemas lanzacohetes múltiples HIMARS, de fabricación estadounidense. La maniobra militar se ejecutó en la desembocadura del río Dajia, en la costa occidental de la isla, una zona de altísima sensibilidad geopolítica por su cercanía al Estrecho de Taiwán y por ser considerada uno de los puntos más vulnerables ante un eventual intento de invasión o desembarco por parte de las fuerzas de Pekín.
Durante la demostración de fuerza, las tropas terrestres efectuaron una treintena de disparos de cohetes de alcance reducido, un ejercicio diseñado para simular un "apoyo de fuego interregional" contra "objetivos enemigos de alto valor" en el norte del territorio. A la acción de los sofisticados dispositivos móviles se sumó el poderío de los obuses autopropulsados M109A2 y M110A2, así como de la artillería pesada de 155 milímetros. Esta es la primera ocasión en la que el mando militar taiwanés saca estos equipos de su base habitual de operaciones, enviando una señal clara de preparación y despliegue rápido ante cualquier agresión del gigante asiático.
El sistema M142 HIMARS, desarrollado por la corporación norteamericana Lockheed Martin, representa una pieza fundamental en la estrategia de defensa asimétrica de la isla debido a su extraordinaria movilidad, alcance y precisión guiada. Esta plataforma militar cuenta con la capacidad de portar misiles de precisión PrSM y proyectiles balísticos tácticos ATACMS, capaces de alcanzar objetivos estratégicos a más de 300 y 400 kilómetros de distancia. Actualmente, el gobierno de Taipéi dispone de 11 unidades operativas, espera recibir lotes adicionales durante el año 2026 y ya cuenta con el aval para adquirir decenas de unidades más.

Los planes defensivos contemplan el despliegue estratégico de parte de esta artillería en los archipiélagos periféricos de Penghu y Matsu, lo que colocaría a las propias bases militares del régimen de Xi Jinping dentro del radio de contraataque taiwanés. Esta demostración pública se produce mientras el gobierno del presidente Lai Ching-te aguarda la luz verde de la Casa Blanca para concretar un megapaquete de asistencia militar y adquisición de armamento valorado en 14.000 millones de dólares, el cual fortalecerá de manera definitiva las capacidades disuasorias de la isla.
La administración del presidente estadounidense Donald Trump evalúa la operación bajo una perspectiva de firmeza frente a la amenaza global del comunismo. El mandatario norteamericano señaló recientemente que tomaría una decisión "muy pronto" sobre esta transacción, calificando el suministro bélico como una valiosa herramienta de negociación frente a las pretensiones de Pekín. Asimismo, el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, ratificó que el expediente se encuentra bajo rigurosa revisión técnica, subrayando el compromiso histórico de Washington con la seguridad de sus aliados democráticos en la región de Asia-Pacífico.
(con información de El Mundo y Wall Street Journal)