Las Fuerzas Armadas de Taiwán ensayaron el traslado de emergencia del mandatario Lai Ching-te hacia un puesto de mando protegido. El operativo nocturno buscó asegurar la continuidad del Gobierno en caso de un ataque de las fuerzas chinas. Las maniobras militares constituyen el primer simulacro del líder desde su asunción en el cargo.

Tres convoyes blindados recorrieron distintas rutas nocturnas de Taipéi para despistar a posibles fuerzas enemigas. El Presidente fue trasladado al fortificado Puesto de Mando de Hengshan, excavado en las montañas. La portavoz oficial destacó que el plan garantiza el control operativo durante una situación de crisis.
En paralelo, las autoridades desplegaron sistemas de misiles Tien-Kung III y Patriot en puntos estratégicos. Los equipamientos antiaéreos se ubicaron cerca del aeropuerto municipal y ministerios clave del centro urbano. Habitantes de la zona resaltaron la importancia de mantener las prácticas para reforzar la preparación defensiva.
Las maniobras Han Kuang se extenderán durante diez jornadas consecutivas para evaluar la resistencia militar de la isla. Durante el ejercicio, la Armada y la Guardia Costera coordinaron operaciones de contrabloqueo marítimo para resguardar suministros. La cúpula militar subrayó que garantizar el ingreso de energía resulta vital ante una eventual agresión.

Expertos locales alertaron sobre la presencia de buques chinos operando en las rutas marítimas del este de la isla. El despliegue de Beijing pretende anticipar una posible cuarentena o bloqueo sobre el comercio internacional. Ante este escenario, las defensas prevén el cierre de pasos viales estratégicos para blindar los accesos capitalinos.
Desde el Ministerio de Defensa confirmaron una estrecha cooperación de seguridad con la administración de Estados Unidos. Las autoridades confían en la entrega de equipamiento militar reservado para reforzar la capacidad disuasoria del país. La diplomacia insular mantiene activas las consultas para asegurar el reabastecimiento estratégico.
Por su parte, los analistas del régimen chino calificaron las maniobras como un giro hacia una estrategia de resistencia prolongada. Las publicaciones oficiales de Beijing acusaron a las autoridades taiwanesas de instrumentalizar la defensa con fines estrictamente políticos. A pesar de los señalamientos, las tropas insulares continúan con las dinámicas de entrenamiento.

(Con información de Reuters, CNA y Global Times)