El presidente Donald Trump ha puesto fin al tono diplomático tras los recientes ataques iraníes contra buques de guerra y petroleros del Reino Unido y Francia. A través de Truth Social, el mandatario acusó a la Guardia Revolucionaria de actuar como el "tipo duro", advirtiendo que sus provocaciones en el estrecho de Ormuz solo perjudican al propio Irán.
Para Trump, el cierre del estrecho es un error estratégico de Teherán que les cuesta 500 millones de dólares diarios, mientras que Estados Unidos sigue recibiendo suministros en Texas y Luisiana.
“Estamos ofreciendo un acuerdo justo, pero si no lo aceptan, Estados Unidos destruirá cada central eléctrica y cada puente de Irán. ¡Se acabó la amabilidad!”, sentenció Trump.
Mientras tanto, en Islamabad, las autoridades paquistaníes han blindado la capital, cerrando la Zona Roja y desalojando hoteles de lujo para recibir a las delegaciones internacionales este lunes. El alto el fuego técnico expira el próximo miércoles 22 de abril, lo que otorga a estas conversaciones un carácter de urgencia extrema para evitar una escalada bélica total.

Por su parte, el negociador iraní Mohammad Bagher Ghalibaf reconoció "progresos", pero mantiene una retórica desafiante, asegurando que sus fuerzas están preparadas para responder a cualquier "error" estadounidense. Ghalibaf insiste en que, a pesar del poderío de Washington, Irán ha ganado la batalla estratégica, aunque admite que un acuerdo de paz definitivo todavía se encuentra "lejos" de alcanzarse.
“Caerán rápido y fácil. Será un honor hacer lo que otros presidentes debieron hacer hace 47 años. Ya es hora de que la máquina asesina de Irán llegue a su fin”, concluyó el presidente Trump.
La tensión en el estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del crudo mundial, mantiene en vilo a los mercados internacionales ante la amenaza de Irán de atacar cualquier buque que intente cruzar. Con la delegación estadounidense volando hacia Pakistán, las próximas 48 horas serán decisivas para determinar si el régimen persa cede ante el ultimátum o se enfrenta a la fuerza militar prometida por Trump.