La emblemática postal turística del Lincoln Memorial en Washington D.C. se encuentra en el centro de una encrucijada técnica tras la reaparición de un brote masivo de algas. La administración de Donald Trump impulsó una ambiciosa renovación con un costo de 14,8 millones de dólares, cuyo propósito principal era impermeabilizar el hormigón y dotar al fondo de un tono “azul bandera estadounidense” en conmemoración del 250.º aniversario del país.
Aunque el megaproyecto fue anunciado como la solución definitiva a las históricas filtraciones y a la suciedad del agua, el entusiasmo inicial se desvaneció en pocos días debido a la proliferación de organismos vegetales que tiñeron la superficie de verde, exponiendo la complejidad biológica de mantener intacto el histórico monumento.

De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, la premura del Ejecutivo por concluir las obras antes de las celebraciones nacionales llevó a la adjudicación de contratos sin licitación pública a las firmas Atlantic Industrial Coatings y Greenwater Services. La primera se encargó del sellado de juntas y la aplicación del revestimiento oscuro, mientras que la segunda instaló tecnologías de purificación de última generación.
Las obras finalizaron a principios de junio y lucieron impecables durante la primera semana; sin embargo, las jornadas subsiguientes de intenso calor y humedad evaporaron el éxito inicial, activando las alarmas del Servicio de Parques Nacionales ante las quejas de los residentes y visitantes.
Para mitigar la emergencia ambiental, los equipos de conservación implementaron un plan de contingencia que combina métodos tradicionales con tratamientos químicos controlados. Las cuadrillas de limpieza aplicaron peróxido de hidrógeno en dosis moderadas, un compuesto químico blando que destruye las células de las algas sin generar efectos secundarios nocivos para la fauna local ni la vegetación periférica del parque.
Asimismo, se incorporaron generadores de nanoburbujas de ozono y aspiradoras industriales de piscina para succionar los lodos orgánicos del fondo, un esfuerzo mecánico que por momentos dejaba al descubierto franjas del nuevo revestimiento azul junto a extensas capas de vegetación acuática.
Los portavoces oficiales del Departamento del Interior atribuyeron inicialmente la presencia de estas plantas a los residuos orgánicos acumulados en las tuberías de suministro que permanecieron inactivas durante los meses de construcción. Mientras los operarios se descalzaban para ajustar los equipos de succión a la vista del público, las reacciones de los turistas extranjeros y locales resultaron dispares ante el panorama.
(Con información de Infobae)