Las fuerzas armadas de Canadá reclutaron a 7.310 personas en 2025, la cifra más alta en tres décadas. Este incremento superó la meta oficial, impulsado por mejores beneficios económicos y un renovado interés en la defensa nacional. El fenómeno se produce bajo la incertidumbre generada por las amenazas de anexión de Donald Trump, situando la soberanía como prioridad absoluta.

El ministro de Defensa Nacional de Canadá David McGuinty destacó que las inversiones actuales permiten una modernización acelerada de las fuerzas de combate. Para el ciclo 2026-2027, el Ejecutivo fijó una nueva meta de 8.200 reclutas para garantizar los estándares de preparación necesarios. Estas medidas buscan robustecer la respuesta institucional ante un entorno internacional que las autoridades de Ottawa califican como inestable.
«Estamos acelerando ese impulso en la modernización, la eliminación de barreras al servicio y el mantenimiento de los altos estándares».
Durante el último año, las solicitudes de alistamiento se dispararon un 62 %, alcanzando 44.000 peticiones de ingreso procesadas. El teniente general Erick Simoneau atribuyó este éxito a los incentivos financieros y a la compleja relación política con el socio del sur. Los aspirantes manifiestan un deseo explícito de asegurar la independencia canadiense frente a las crecientes presiones externas.
El primer ministro, Mark Carney, diseñó un plan para elevar el gasto militar hasta el 5 % del PIB para 2035. Este giro representa una transformación profunda en la doctrina de seguridad de Canadá, que históricamente invertía poco en defensa. El fortalecimiento busca dotar a las tropas de recursos técnicos avanzados para enfrentar amenazas globales con una postura mucho más disuasoria.
Canadá alcanzó recientemente el 2 % del PIB en gasto militar, cumpliendo compromisos internacionales que estaban postergados desde el año 2014. Esto fue posible mediante una inversión de 60.000 millones de dólares locales ejecutada en solo diez meses para el área de seguridad. Es la primera vez en casi 35 años que el presupuesto de defensa llega a este nivel.
La capitalización de las fuerzas armadas busca potenciar la presencia en la OTAN y fortalecer la vigilancia en todas las fronteras. La estrategia actual prioriza una base operativa sólida para sostener el crecimiento de la capacidad bélica a largo plazo. Con este récord, el gobierno asegura el personal necesario para respaldar su agenda de defensa ante pretensiones expansionistas vecinas.