El Gobierno chino aprobó una norma para contrarrestar medidas internacionales que dañen sus intereses. El primer ministro, Li Qiang, firmó el decreto para responder a sanciones que vulneren el derecho internacional. Esta ley de 20 artículos busca proteger su soberanía ante la contundente estrategia de presión ejercida sobre sus suministros.

Sobre el bloqueo en el estrecho de Ormuz, China insistió en que la seguridad de la vía es un interés común. El portavoz de Exteriores señaló que la crisis radica en el conflicto con Irán. Pekín instó a las partes a la calma para lograr un alto el fuego y normalizar el flujo marítimo.
“Mantener la seguridad, estabilidad y el flujo en el estrecho de Ormuz sirve a los intereses comunes de la comunidad internacional”.
Respecto a la propuesta del presidente Donald Trump sobre comprar crudo, Pekín defendió la soberanía energética de Venezuela. El portavoz subrayó que el país caribeño puede elegir sus socios sin interferencias. China reiteró que la prioridad debe ser la paz regional para salvaguardar las cadenas de producción.

Pekín rechazó la firme advertencia de Trump de imponer aranceles del 50 % por posibles suministros militares al régimen terrorista Irán. El gobierno calificó las advertencias de "difamaciones" y aseguró mantener un control estricto de sus exportaciones tecnológicas. Afirmaron que su política de defensa cumple con los compromisos internacionales.
La normativa permite restringir inversiones, comercio y visados a naciones que perjudiquen a ciudadanos chinos. Según Xinhua, este marco legal responde a las presiones externas sobre la política de Pekín. La ley entra en vigor de inmediato para intentar blindar su economía ante los bloqueos navales o financieros.
Las tensiones crecen antes del viaje de Trump para reunirse con el presidente Xi Jinping. El encuentro estará marcado por las fricciones tecnológicas y el impacto de la guerra en el mercado energético. Pekín sostiene que sus lazos comerciales son legítimos y no justifican la ofensiva arancelaria de Washington.
China reafirmó su papel constructivo para evitar que el conflicto en el Golfo colapse el comercio mundial. La nueva norma servirá de presión ante lo que consideran un acoso de la administración estadounidense. El decreto refuerza la postura de no aceptar imposiciones unilaterales fuera de los marcos legales.
La protección de activos estratégicos y el acceso a recursos naturales son el eje de esta reforma. Pekín se prepara para una confrontación comercial prolongada mientras Ormuz sigue bajo máxima tensión.