El Ministerio de Comercio de China ha intentado bloquear las sanciones impuestas a cinco refinerías que colaboran con el régimen teocrático de Irán. Según Reuters, Pekín emitió una orden judicial que prohíbe a sus empresas reconocer o implementar las restricciones legales de Washington.
Entre las entidades señaladas por financiar indirectamente al terrorismo iraní se encuentra Hengli Petrochemical, acusada por el Tesoro de EE. UU. de adquirir miles de millones de dólares en petróleo ilegal. Junto a ella, las refinerías "tetera" Shandong Jincheng, Hebei Xinhai, Shouguang Luqing y Shandong Shengxing también han sido sancionadas por su papel en el sostenimiento de los ingresos petroleros de Teherán.
El régimen de Xi Jinping justificó este movimiento alegando que las sanciones de Estados Unidos vulneran supuestas "normas internacionales". Sin embargo, esta maniobra de Pekín es vista como un intento desesperado por salvar a sus industrias de los efectos devastadores del aislamiento financiero que conlleva operar fuera de la legalidad global.
La administración de Donald Trump ya había golpeado a cuatro de estas refinerías el año pasado, reafirmando que no permitirá que potencias extranjeras utilicen sus mercados para evadir sanciones. La determinación de Washington busca asfixiar las fuentes de ingresos que Irán utiliza para desestabilizar Oriente Medio, un objetivo que China intenta sabotear activamente.
Según Reuters, las sanciones estadounidenses ya han creado obstáculos significativos para estas plantas, dificultando la recepción de crudo y obligándolas a operar bajo nombres falsos para intentar eludir la ley. Estas empresas, que representan una cuarta parte de la capacidad de refinado china, enfrentan hoy una crisis de rentabilidad agravada por su complicidad criminal.
Fuentes: Reuters, CBM.