El régimen chino ha redefinido su doctrina militar situando al espacio exterior como el teatro de operaciones decisivo para alcanzar la superioridad bélica global. Según revela un extenso análisis de Financial Times basado en documentos del Ejército Popular de Liberación (EPL). Beijing considera que el control de la órbita terrestre es la condición indispensable para dominar cualquier otro terreno de guerra moderna.
Esta visión estratégica ha impulsado un ambicioso plan para lanzar más de 37.000 satélites hacia el año 2030, buscando saturar la órbita baja (LEO) y asegurar posiciones técnicas y comerciales frente a Estados Unidos bajo el principio internacional de prioridad por llegada.

La doctrina china, detallada en manuales recientes como Introduction to Space Operations, sostiene que el espacio es el dominio más eficiente para la disuasión, superando incluso al arsenal nuclear tradicional. Expertos militares del régimen, como Jiang Lianju, subrayan que la guerra espacial ya no es una posibilidad futurista, sino un foco de conflicto actual donde la capacidad de paralizar los nodos vitales del enemigo mediante ciberataques e interferencias electrónicas es prioritaria.
El avance tecnológico de China ha quedado demostrado mediante maniobras de "combate cerrado" detectadas por la Fuerza Espacial estadounidense. El satélite Shijian-21, por ejemplo, utilizó un brazo robótico para desplazar un artefacto de navegación fuera de su órbita, una capacidad que Washington considera alarmante por su potencial para capturar o inutilizar satélites rivales.
Ante la vulnerabilidad que representan las constelaciones masivas como Starlink, Beijing ha reformulado su estrategia hacia la masificación y la resiliencia orbital. El régimen busca replicar el modelo de saturación de SpaceX para evitar que un ataque inicial neutralice sus capacidades de comunicación y vigilancia.
Los manuales castrenses chinos prevén una secuencia de guerra que incluye bloqueos espaciales, sabotajes a infraestructuras terrestres y el uso de armas de energía dirigida, como láseres. Incluso se contempla la conversión de desechos espaciales en proyectiles letales y el despliegue de sistemas de bombardeo orbital capaces de eludir los radares convencionales.
La competencia por el dominio del espacio físico y espectral se ha vuelto una carrera contra el tiempo debido a las normativas internacionales de frecuencia. Al tiempo que Estados Unidos eleva su presupuesto para la Fuerza Espacial a niveles récord, China profundiza en tecnologías de vanguardia como la comunicación cuántica en tiempo real.
(Con información de Financial Times e Infobae)