Las máximas autoridades del Pentágono comparecieron este jueves ante el Comité de Servicios Armados del Senado para detallar los avances estratégicos en el conflicto contra el estado terrorista de Irán. El jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, confirmó que el gobierno de Vladimir Putin ha intervenido activamente para apuntalar el esfuerzo bélico de la República Islámica, socavando las operaciones de la coalición liderada por Washington.
Aunque el general evitó profundizar en detalles operativos debido al carácter público de la audiencia, el senador republicano Roger Wicker ratificó que Moscú está tomando medidas serias para entorpecer el éxito estadounidense en la región, consolidando un eje que amenaza la seguridad global.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, defendió con firmeza la determinación del presidente Donald Trump para garantizar que Irán nunca obtenga armamento atómico. Durante un intenso interrogatorio, Hegseth calificó a los detractores de la ofensiva como “negacionistas imprudentes” y subrayó que la estrategia de presión máxima ha logrado desmantelar capacidades militares convencionales clave del régimen de los ayatolás.
La audiencia también sirvió para presentar la solicitud presupuestaria para el año fiscal 2027, la cual asciende a la cifra histórica de 1,5 billones de dólares. Hegseth y el general Caine enfatizaron que estos fondos son vitales para fortalecer el arsenal de drones, sistemas de defensa antimisiles y la flota de buques de guerra, elementos críticos para asegurar los intereses estadounidenses en el siglo XXI.
En el ámbito diplomático, el debate sobre el presupuesto se cruzó con las tensiones dentro de la OTAN, particularmente por las recientes advertencias de Trump hacia Alemania. El mandatario ha sugerido una posible reducción de la presencia militar en suelo germano debido a las discrepancias con el canciller Friedrich Merz sobre la conducción de la guerra contra el terrorismo iraní.

Los legisladores demócratas, encabezados por el senador Jack Reed, criticaron los costos operativos del conflicto, que ya ascienden a 25.000 millones de dólares, y expresaron su preocupación por el cierre del estrecho de Ormuz. Sin embargo, la administración republicana mantiene que estos sacrificios son necesarios para evitar una catástrofe nuclear a largo plazo.
La sesión también abordó la renovación de los altos mandos militares iniciada por Hegseth, quien ha destituido a varios generales para alinear la cultura del Ejército con los objetivos de la nueva administración. El secretario defendió estas decisiones como parte de una reforma necesaria para dotar a las fuerzas armadas de una cadena de mando decidida y eficaz ante los desafíos actuales.