La polémica congresista demócrata Ilhan Omar vuelve a estar en el ojo del huracán tras el cierre definitivo de la bodega californiana eStCru Wines, propiedad de su esposo Tim Mynett. El cese de actividades, ocurrido el pasado 4 de abril, coincide con una investigación liderada por los republicanos en el Congreso, quienes exigen respuestas sobre cómo el patrimonio de la pareja saltó de 51.000 dólares en 2023 a la asombrosa cifra de 30 millones de dólares en 2024.

El presidente del Comité de Supervisión de la Cámara, James Comer, ha expresado su profunda preocupación por el origen opaco de estos fondos. Al ser empresas que no publican la identidad de sus inversores, existe el temor fundado de que actores desconocidos estén inyectando capital para comprar influencia política sobre Omar. Ante la presión, la oficina de la congresista intentó justificar la discrepancia como un "error de contabilidad", asegurando que su patrimonio real es inferior a los 100.000 dólares.
La bodega, que no contaba con instalaciones físicas propias sino que operaba subcontratando la producción, ha sido calificada por muchos usuarios en redes sociales como una "empresa fantasma". Consumidores denunciaron durante meses la imposibilidad de encontrar los vinos en distribuidores reales, señalando que la dirección comercial pertenecía a otro negocio y que el sitio web había desaparecido mucho antes del anuncio oficial del cierre.

Detrás de las fotos estéticas de Instagram se escondía una realidad mucho más oscura. Según informes del Minnesota Reformer, la empresa fue objeto de múltiples demandas por fraude e impagos. Ex empleados de la bodega declararon que dejaron de percibir sus salarios a principios de 2023, al mismo tiempo que la marca desaparecía de la publicidad en redes sociales y los enólogos originales abandonaban el proyecto por falta de fondos.
La corta y turbulenta vida de eStCru Wines parece seguir el mismo patrón de otras firmas de capital de riesgo vinculadas a Mynett que han desaparecido tras ser cuestionadas. Para los críticos de Omar, este cierre es una maniobra desesperada para destruir evidencia antes de que la investigación del Congreso profundice en los registros financieros de la pareja y en los posibles conflictos de interés que rodean su ascenso económico.