El Senado de los Estados Unidos volvió a rechazar este miércoles una resolución que buscaba limitar la capacidad del presidente Donald Trump para dirigir operaciones militares contra el régimen de Irán. La medida, impulsada por el senador demócrata Jeff Merkley, fracasó por un margen de apenas un voto (50-49), convirtiéndose en la votación más ajustada desde que estalló el conflicto hace 75 días.
El debate jurídico se centra en la Ley de Poderes de Guerra de 1973, que exige al Ejecutivo obtener autorización del Congreso tras 60 días de hostilidades. Para la oposición demócrata, Trump opera en la ilegalidad desde el 1 de mayo, al haber vencido dicho plazo sin el aval parlamentario. Sin embargo, la Casa Blanca sostiene una interpretación audaz: argumenta que el alto el fuego acordado en abril con Teherán detuvo el "reloj legal" de la norma.

El secretario de Guerra, Pete Hegseth, reafirmó ante el Capitolio que el mandatario posee "todas las autoridades necesarias" para reanudar los ataques si lo considera pertinente, ignorando las quejas de senadores que, como Murkowski, señalan que el bloqueo naval y el despliegue de buques demuestran que las hostilidades no han concluido.
La estrategia demócrata, liderada por el senador Tim Kaine, consiste en forzar votaciones semanales para desgastar el apoyo republicano y evidenciar lo que llaman una "erosión del entusiasmo" por el conflicto. Los costos de la guerra ya superan los 29.000 millones de dólares, agotando las reservas de armamento de precisión del Pentágono y disparando los precios globales de la energía.
Aun así, figuras de peso como John Barrasso defienden la ofensiva, asegurando que la economía de Irán está en "soporte vital" y que limitar al presidente mientras se encuentra en una cumbre estratégica con Xi Jinping en China solo serviría para debilitar la posición de fuerza de Estados Unidos en el extranjero.
Mientras la cúpula republicana, encabezada por John Thune, mantiene el respaldo al Ejecutivo, otros legisladores como Susan Collins critican la falta de una hoja de ruta clara para reabrir el Estrecho de Ormuz. La incertidumbre sobre la preparación militar y el impacto económico han llevado a algunos senadores, como Mike Rounds, a proponer una negociación directa entre poderes en lugar de recurrir a los tribunales.
La administración Trump ha complicado el tablero político al declarar que las hostilidades están en una "pausa técnica", lo que le permite mantener el despliegue militar sin el visto bueno formal del Congreso. Esta postura es vista por los críticos como un peligroso precedente que otorga al Ejecutivo un poder casi ilimitado en el extranjero.
(Con información de AFP y AP)