El empresario Elon Musk ha puesto en marcha uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de la década: la construcción de Terafab, una megafábrica de chips de inteligencia artificial ubicada en el condado de Grimes, Texas. Con una inversión total proyectada de 119.000 millones de dólares, el plan contempla que SpaceX desarrolle una planta de semiconductores y computación avanzada de próxima generación, integrada verticalmente.

La iniciativa ha ganado un impulso definitivo tras la adhesión de Intel al proyecto el mes pasado. La experiencia del gigante de los procesadores en el diseño y empaquetado de alto rendimiento será fundamental para que Terafab alcance una capacidad de procesamiento anual de 1 teravatio (TW).
El objetivo principal es la producción masiva de chips personalizados utilizando tecnología de 2 nanómetros, el estándar más avanzado de la industria. Al integrar lógica, memoria y empaquetado en un solo complejo —una estructura poco común fuera de los gigantes asiáticos—, Musk pretende fabricar hasta 200.000 millones de chips anualmente, asegurando el suministro interno para sus ambiciones en robótica y transporte.
El núcleo tecnológico de esta megafábrica será el desarrollo del chip AI5 de quinta generación, diseñado específicamente para potenciar el sistema de conducción autónoma de Tesla, los robotaxis Cybercab y los robots humanoides Optimus. Según los cronogramas oficiales, la producción piloto de estos semiconductores comenzará este mismo 2026, con el objetivo de alcanzar una escala industrial plena en 2027.

Esta autonomía en la cadena de suministro permitirá a Musk reducir la dependencia de proveedores externos y acelerar el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial en la supercomputadora Dojo, fortaleciendo su posición competitiva frente a otros gigantes tecnológicos.
"Terafab permitirá a SpaceX y Tesla gestionar internamente toda la cadena de suministro, produciendo chips de 2 nanómetros para dominar el mercado de la robótica y la inteligencia artificial".
En paralelo a la construcción de la planta, se ha anunciado una alianza estratégica entre Anthropic y SpaceX. Este acuerdo permitirá a la firma de IA acceder a la potencia de Colossus 1, el centro de datos insignia de Musk, incrementando su capacidad de cómputo en 300 megavatios en el corto plazo.
El impacto de Terafab en el estado de Texas será masivo, no solo por la inversión de capital, sino por la creación de un ecosistema de computación distribuida y manufactura de silicio sin precedentes en suelo estadounidense. Al controlar el diseño y la fabricación de sus propios chips de memoria y procesamiento, las empresas de Musk podrán optimizar el rendimiento de sus dispositivos de manera mucho más eficiente que sus competidores.
(Con información de Reuters, Financial Review e Infobae)