El presidente Donald Trump afirmó este miércoles que Estados Unidos obtendrá el uranio enriquecido de Irán y se mostró sumamente optimista sobre la posibilidad de cerrar un acuerdo tras las intensas gestiones de las últimas 24 horas. Al salir de un evento en la Casa Blanca, el líder republicano respondió con un tajante "lo vamos a conseguir" al ser consultado sobre el material estratégico del régimen persa.
Aunque evitó dar detalles técnicos sobre el traslado del uranio, Trump fue enfático al señalar que las capacidades militares de Teherán han sido desmanteladas, lo que ha dejado a los ayatolás sin margen de maniobra. “Creo que ganamos”, ironizó el mandatario, haciendo alusión a la superioridad bélica demostrada por Washington durante el conflicto iniciado en febrero.

A pesar de su confianza, el presidente aclaró que aún no se ha sellado el pacto definitivo y que la Casa Blanca espera una respuesta de Irán en un plazo máximo de 48 horas. El documento propuesto por la administración estadounidense exige la desnuclearización total y el control del material enriquecido como condición sine qua non para levantar el bloqueo naval en el Estrecho de Ormuz y detener la campaña de bombardeos. Trump advirtió que, si bien rige un alto el fuego indefinido para favorecer el diálogo, este es frágil:
"Si no lo hacen, tendremos que volver a bombardear a un nivel mucho más alto e intenso", sentenció desde el Despacho Oval.
La presión militar ejercida por la administración Trump ha sido, según sus propias palabras, el factor determinante para llevar a Irán a la mesa de negociación. El mandatario detalló que la marina iraní ha sido prácticamente aniquilada, con sus buques "en el fondo del agua", y que el régimen carece actualmente de fuerza aérea, radares o defensas antiaéreas operativas.
La posibilidad de un acuerdo ha generado un impacto inmediato en la economía global, provocando un desplome del 8% en los precios del petróleo Brent, que cayó hasta los 101 dólares. Los mercados reaccionaron con alivio ante la suspensión temporal del operativo militar "Proyecto Libertad", una medida que Trump adoptó como gesto de distensión para facilitar el memorando de entendimiento.
Para los sectores más conservadores, la firmeza de Trump es la única garantía de que Irán, al que Washington califica como un estado terrorista, no logre desarrollar la bomba atómica. El mandatario insistió en que su prioridad es la seguridad de la región y la estabilidad energética, objetivos que solo se alcanzarán si el régimen cede su material estratégico.