El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) ejecutó este 6 de mayo un operativo masivo que resultó en la detención de 18 personas acusadas de integrar una red de tráfico de fentanilo y metanfetaminas en Los Ángeles. La acción policial, centrada en el área de MacArthur Park, desarticuló una estructura criminal que abastecía de narcóticos a una de las zonas más vulnerables de la ciudad, históricamente controlada por pandillas como la 18th Street Gang, Crazy Riders y la Mara Salvatrucha (MS-13).
Durante las redadas simultáneas, las autoridades federales lograron incautar aproximadamente 18 kilogramos (40 libras) de fentanilo, una cantidad que los expertos consideran letal para gran parte de la población local debido a la potencia extrema de este opioide sintético.

La investigación identificó a Mallaly Moreno-Lopez y Jackson Tarfur como los presuntos cerebros de la distribución en el denominado Alvarado Corridor, coordinando entregas desde residencias en Calabasas y South Los Ángeles. Según la denuncia federal, la red operaba almacenando la droga en locales comerciales para su posterior venta a revendedores callejeros, aprovechando la densa población de personas sin hogar y los altos índices de pobreza en el parque para camuflar sus transacciones.
El operativo fue coordinado entre la DEA, el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) y diversas fuerzas federales bajo el programa de Áreas de Tráfico de Drogas de Alta Intensidad (HIDTA). Bill Essayli, primer asistente del fiscal federal, fue tajante al declarar: “Hoy comenzamos a recuperar MacArthur Park de los criminales y adictos para devolver este espacio público a los ciudadanos”.
Además de Moreno-Lopez y Tarfur, la red incluía a distribuidores de nivel callejero como Jesús Morales-Landel, quien operaba directamente en el parque tras recibir los cargamentos de su pareja en Calabasas. Entre marzo y abril de 2026, las autoridades documentaron al menos 27 transacciones directas, lo que permitió armar un caso sólido contra los 25 implicados originales, de los cuales siete permanecen prófugos.
Para los residentes y comerciantes de MacArthur Park, el operativo supone un alivio temporal frente a la violencia y la inseguridad que dominan el entorno del lago. Las autoridades han advertido que, si bien este golpe es significativo, la zona sigue siendo un punto de disputa territorial entre organizaciones criminales que explotan la marginación social.
El jefe de policía, Jim McDonnell, reafirmó que se mantendrán firmes en la protección de los habitantes, señalando que el fentanilo "sigue siendo una de las amenazas más peligrosas para nuestra comunidad" y que no se permitirán zonas de impunidad en el corazón de Los Ángeles.
(Con información de Infobae)