Este domingo, se confirmó la muerte del ministro de Defensa, el general Sadio Camara, tras la explosión de un coche bomba frente a su residencia en la base militar de Kati, a las afueras de Bamako. El ataque, reivindicado por el grupo yihadista JNIM (filial de Al Qaeda), forma parte de una ofensiva coordinada con los rebeldes tuareg del Frente de Liberación de Azawad (FLA), quienes aseguran haber capturado la ciudad norteña de Kidal.
🇲🇱‼️ | El gobierno de transición de Mali enfrenta su crisis más profunda tras confirmarse el fallecimiento del Ministro de Defensa, el general Sadio Camara, en un atentado con coche bomba. El ataque coincide con una ofensiva masiva y sin precedentes lanzada por una alianza… pic.twitter.com/ozcN65EXZb
— UHN Plus (@UHN_Plus) April 26, 2026
Es la primera vez que los secesionistas del norte y los radicales islámicos actúan bajo un mando táctico unificado desde la desestabilización de 2012. Mientras el JNIM golpeaba el corazón del poder en la capital y el aeropuerto internacional, los combatientes tuareg asaltaban los reductos militares del norte. Según informes de la agencia AFP, las fuerzas gubernamentales y sus aliados rusos del Africa Corps negociaron un convoy de retirada para abandonar sus posiciones en Kidal ante el empuje insurgente.
La muerte de Camara representa un golpe para el presidente de facto, Assimi Goita. Camara era el arquitecto de la alianza estratégica con Moscú, que sustituyó la presencia francesa por paramilitares rusos tras los golpes de Estado de 2020 y 2021.
En sus comunicados, la alianza rebelde instó directamente al Kremlin a revisar su apoyo al régimen de Bamako y a retirar a sus combatientes, advirtiendo que la capacidad guerrillera combinada con los recursos yihadistas hace que la situación sea insostenible para el actual gobierno.
Analistas internacionales sugieren que este ataque multifrente está inspirado en el colapso del régimen sirio a finales de 2024, donde una rápida ofensiva rebelde aprovechó la fragilidad estatal. La junta militar, por su parte, ha impuesto un toque de queda de tres días en Bamako y asegura haber "neutralizado a cientos de terroristas", aunque los testimonios de los vecinos en las calles tomadas por milicianos contradicen la versión oficial de control gubernamental.