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Estados Unidos negocia la ampliación de su despliegue nuclear con aliados de la OTAN

Washington evalúa incorporar nuevos países al esquema de reparto nuclear para tranquilizar al continente ante la redistribución de tropas convencionales estadounidenses hacia Asia

Estados Unidos negocia la ampliación de su despliegue nuclear con aliados de la OTAN
Un avión de combate F-35 estadounidense en el espacio aéreo alemán (EP)

El Gobierno de los Estados Unidos mantiene conversaciones de carácter estrictamente confidencial con diversos socios europeos para ampliar el despliegue de sus capacidades nucleares en el continente. Según reveló una investigación publicada por el diario financiero Financial Times, la iniciativa contempla la posibilidad de integrar a nuevos países en el esquema de reparto nuclear de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Fuentes familiarizadas con el asunto señalaron al rotativo que funcionarios de la administración de Donald Trump han manifestado una disposición abierta a estudiar despliegues adicionales de armamento más allá de las seis naciones que actualmente participan en el programa.

Aunque las discusiones continúan desarrollándose a través de los canales internos de la alianza atlántica, las mismas fuentes aclararon que todavía no se ha adoptado una decisión definitiva ni existe un acuerdo inminente para modificar de forma oficial los actuales arreglos de seguridad internacional. El plan permitiría de forma específica que más países alberguen los denominados aviones de doble capacidad (DCA).

El principal objetivo de Washington es demostrar de manera contundente que su compromiso nuclear y su paraguas de protección sobre Europa permanecen intactos, incluso en un momento en el que se exige a los aliados europeos asumir una mayor cuota de responsabilidad financiera y operativa en materia de defensa convencional. 

El debate surge tras las directrices presidenciales de retirar contingentes de tropas estadounidenses y cancelar ciertos despliegues de sistemas de armas convencionales considerados vitales para la defensa europea, con el fin de redistribuir dichos recursos militares hacia la región de Asia-Pacífico y otras áreas catalogadas como prioritarias por la Casa Blanca.

EP.

Esta reducción de fuerzas convencionales norteamericanas ha despertado el temor entre diversos miembros de la OTAN, quienes advierten sobre la posible aparición de vulnerabilidades en la capacidad defensiva del Viejo Continente y un debilitamiento del poder de disuasión frente a potenciales amenazas externas.

De acuerdo con los datos recabados por el Financial Times, el mayor interés en sumarse al programa de reparto nuclear proviene de los aliados situados geográficamente más cerca de las fronteras con Rusia, especialmente en el flanco oriental de la alianza. Países como Polonia y las repúblicas bálticas consideran que su proximidad con Moscú incrementa de forma exponencial la necesidad de robustecer los mecanismos de disuasión colectiva de la OTAN.

Polonia se ha posicionado como uno de los actores más proactivos y firmes en esta materia. El expresidente Andrzej Duda ya había manifestado públicamente el deseo de Varsovia de que Estados Unidos extendiera el sistema de despliegue nuclear compartido a territorio polaco. En sintonía con esta postura, el Gobierno polaco formalizó este año su incorporación a una iniciativa impulsada por Francia para evaluar la viabilidad técnica de trasladar, de forma temporal, componentes de su arsenal nuclear hacia países aliados dentro del territorio europeo.

REUTERS.

En la actualidad, el programa de reparto nuclear de la Alianza Atlántica involucra a seis naciones específicas: Bélgica, Alemania, Italia, los Países Bajos, Turquía y el Reino Unido. En los territorios de estos países se almacenan armas nucleares de fabricación estadounidense bajo la estricta custodia y supervisión de tropas especializadas de los Estados Unidos. Aunque los artefactos permanecen desplegados en bases de suelo aliado, Washington conserva de manera exclusiva el control absoluto y la llave de autorización para cualquier eventual utilización de las ojivas.

Este mecanismo de defensa mutua fue desarrollado originalmente durante los años de la Guerra Fría y se mantiene hasta hoy como uno de los pilares doctrinarios de la disuasión militar de la OTAN. Según la propia organización, el arreglo proporciona una plataforma equitativa para que los aliados no nucleares puedan participar de manera directa en el diseño de la política y la planificación nuclear de la Alianza, garantizando su seguridad nacional sin la necesidad de adquirir o desarrollar programas de armas de destrucción masiva propios.


(Con información de Financial Times)

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