El Convenio de Cooperación para la Defensa entre España y los Estados Unidos ha quedado renovado automáticamente por un año más este viernes 22 de mayo. La extensión del tratado, que ampara la operatividad conjunta de la Base Naval de Rota en Cádiz y la Base Aérea de Morón de la Frontera en Sevilla, se materializó al no presentarse objeciones formales por ninguna de las partes.
Con este paso, Washington preserva el control de dos plataformas logísticas de valor incalculable para la proyección de su poderío militar hacia el Mediterráneo y el Medio Oriente, despejando los rumores de repliegue que circulaban en los estamentos castrenses.

La continuidad del pacto, cuyos orígenes de cooperación bilateral se remontan a los acuerdos de 1953, se produce en un escenario de evidente tensión diplomática. El presidente Donald Trump ha manifestado en reiteradas ocasiones su descontento ante la postura pasiva adoptada por el Ejecutivo español de Pedro Sánchez, que se ha negado a autorizar el uso de estas instalaciones e infraestructura para las operaciones de combate estadounidenses contra el régimen islámico de Irán.
La falta de un compromiso firme de Madrid con los esfuerzos bélicos aliados llevó a la Casa Blanca a evaluar una reducción de efectivos en el sur de Europa, colocando temporalmente a las bases andaluzas bajo la lupa de los auditores del Departamento de Defensa.
El andamiaje legal vigente cuenta con una enmienda de 2012 que mantiene blindada la presencia permanente de los destructores Aegis de la Armada estadounidense (US Navy), los cuales constituyen la espina dorsal del sofisticado escudo antimisiles de la Alianza Atlántica encargado de proteger el territorio europeo sin costo financiero para el erario español.
Más allá del valor geopolítico directo, la permanencia de las flotas norteamericanas se traduce en un motor económico indispensable para la Bahía de Cádiz. El Pentágono sostiene un millonario contrato estratégico con la constructora naval pública española Navantia, valorado en más de 800 millones de euros, encargado de gestionar el mantenimiento integral de sus buques de guerra de la clase Arleigh Burke.
Esta alianza industrial, vigente desde 2013, sostiene cerca de 1.000 puestos de trabajo directos en los talleres gaditanos; actualmente, la US Navy supervisa la puesta a punto de cinco destructores y proyecta el arribo de un sexto buque a lo largo de 2026.
(Con información de El Mundo y ABC)