El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) confirmó el hallazgo de niveles perjudiciales de radiación ionizante emanados de la ojiva de un misil aire-aire R-60 que no llegó a explotar tras un ataque perpetrado en las inmediaciones de la aldea de Kamka, en la región fronteriza de Chernihiv. Los equipos técnicos de contención forense del Estado determinaron que la fuente de la anomalía radiológica corresponde a la presencia de los isótopos uranio-235 y uranio-238, aleados en los componentes internos del proyectil.

El hallazgo se produjo durante una inspección de campo realizada por especialistas en defensa nuclear, biológica y química del SBU y del Servicio Estatal de Emergencias. Al aproximarse a los restos del misil, el cual había sido adaptado de forma rústica por las fuerzas rusas a la estructura de un dron kamikaze modificado Geran-2, los dosímetros registraron picos de radiación gamma ambiental de hasta 12 microsieverts por hora (μSv/h).
Dicha cifra contrasta de manera drástica con los niveles normales de radiación de fondo de la zona, que habitualmente oscilan entre 0,05 y 0,3 microsieverts por hora, representando un foco de toxicidad para la salud de los civiles locales.

El uranio empobrecido, un subproducto del enriquecimiento de combustible atómico que destaca por ser dos veces y media más denso que el acero, se integraba de manera estándar en las varillas de fragmentación de los misiles soviéticos antiguos de los modelos R-60M y R-73 para potenciar su poder destructivo al perforar fuselajes blindados, liberando nubes de vapor pesado que posteriormente se asientan como polvo tóxico.
Tras asegurar el perímetro de la caída en la aldea de Kamka, las unidades de desactivación de explosivos retiraron de forma segura el misil dañado para confinarlo en una instalación blindada de almacenamiento de residuos radiactivos estatales. Paralelamente, la fiscalía militar ucraniana formalizó la apertura de una instrucción penal preliminar amparada bajo los artículos de crímenes de guerra de su código legislativo para documentar las consecuencias ambientales a largo plazo de las nubes de polvo de metales pesados.
(Con información de The Telegraph y New York Post)